Un Pueblo Abandonado continúa imparable

A pesar de los intentos de silenciar el libro “Un Pueblo Abandonado. Los engaños en la descolonización del Sahara Occidental”, el mismo sigue subiendo en las listas de obras, sobre el Sahara Occidental, más difundidas hasta el momento.

Alberto Maestre Fuentes (@Diarioelminuto)

Una obra, que está basada en mi tesis doctoral y que obtuvo la máxima calificación por la Universidad de Barcelona, no interesaba que fuera publicada y, mucho menos, que tuviera la difusión que está teniendo hasta la fecha. Todos sabemos de las manipulaciones, mentiras y calumnias que Marruecos es capaz de utilizar sobre la última colonia de África. Tanto tiempo creyendo en sus propias mentiras han hecho mella en ellos.

Cuando se es capaz de manipular hasta un dictamen tan claro como es el del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya de 1975 sobre el Sahara Occidental, se es capaz de cualquier cosa.

Y así lo están haciendo, sin pudor alguno

Pero no contaban que historiadores realizarían investigaciones y tesis doctorales sobre el Territorio no autónomo del Sahara Occidental que es lo que es, legalmente, para las Naciones Unidas, les guste o no a los propios ocupantes marroquíes.

Como se sabe, una tesis doctoral, es un trabajo científico, de investigación. Todo está contrastado y demostrado. Sino no sería una tesis doctoral evidentemente.

Durante años de investigación, son el director y tutor, quienes te dirigen y te van guiando durante todas tus investigaciones.

En mi caso tuve la suerte y el privilegio de tener al prestigioso Doctor Agustí Colomines como director y tutor. Toda una eminencia y referente no solo para nosotros, los historiadores, sino para toda la intelectualidad.

Que una persona de la talla como es la del Doctor Colomines acepte llevar tu tesis doctoral es ya un primer indicio de que el resultado del mismo será altamente positivo, púes si dudara de ti y de tu capacidad científica no aceptaría dirigirte y mucho menos dar su visto bueno a que se pudiera depositar ante la Comisión Académica que es, en última instancia, la que autorizará o no la defensa de la tesis ante el tribunal.

Sólo señalaré que el tribunal que evaluó finalmente mi tesis doctoral, en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Barcelona, fue presidido, ni más ni menos que por el prestigioso catedrático Doctor Josep Sánchez Cervelló, uno de los mayores especialistas en Historia Contemporánea y del colonialismo africano portugués como su extensa bibliografía lo confirma.

Y fue el propio Doctor Sánchez Cervelló quien, al final de haber concluido la defensa de mi tesis doctoral, me solicitó que la misma no quedara sólo para el ámbito académico y que fuera publicada, lo antes posible, por la importancia que tenía y de que sería una herramienta de ayuda de primer orden, para la resolución del problema de descolonización del Sahara Occidental.

Y así nació el libro.

Un Pueblo Abandonado. Los engaños en la descolonización del Sahara Occidental, ha sido presentado en distintos lugares de la geografía española, incluido en el propio Senado español en Madrid.

Como todos sabemos los grandes medios españoles siguen haciendo el juego a Marruecos con el tema del Sahara Occidental, pero a pesar de todo ello he podido conceder entrevistas a varios medios de comunicación e incluso a distintas cadenas de radio, como la pública “Radio Nacional de España” y hablar del problema saharaui.

Poco a poco este libro, gracias a su lenguaje claro y estructura amena que llega a todo el mundo, se está difundiendo no sólo por todos los rincones de España sino que ya está disponible en varios países latinoamericanos.

No hay ninguna descripción de la foto disponible.

Además cuando se llegue a la cuarta edición, la editorial Chiado Books, hará su versión en lengua inglesa. Esto será extremadamente positivo para dar a conocer al mundo la verdad sobre el problema saharaui. Cuantas más personas sean conscientes de que África no ha cerrado su capítulo de descolonización y de que el Sahara Occidental es la mayor colonia existente hasta el momento, más fácil será su solución.

Hay un pueblo, el saharaui, que lleva demasiados años sufriendo en silencio y ante la aparente indiferencia del mundo. Si no se habla de ellos mejor para los ocupantes marroquíes, pues seguirán expoliando, maltratando y asesinando, impunemente a saharauis. Hay que luchar ante este silencio cómplice de una vez por todas. Y este libro puede ser una de las herramientas. Los marroquíes no se atreverán, directamente, a cuestionar o desprestigiarlo pues si lo hicieran, desprestigiarían además a la Universidad española y al mundo académico en general. Marruecos y el Majzen,. como todos nosotros sabemos, utiliza otros mecanismos más sutiles, en los cuales, la distorsión de la realidad es uno de ellos.

Como me indició hace poco un saharaui de El Aaiún, doctorado en Ciencias Políticas y que por su seguridad personal, no indicaré su identidad, Marruecos realmente está preocupado por la difusión de Un Pueblo Abandonado, puesto que los servicios del Consulado marroquí de Barcelona estaban informando por el éxito del mismo.

El principal objetivo marroquí, en estos momentos, es impedir, a toda costa, que se llegue a la cuarta edición y, por tanto, a su edición al inglés. No quieren que más personas se enteren del genocidio y expolio que están llevando, desde hace décadas, en el Sahara Occidental. No quieren que se cuestionen sus mentiras y difamaciones. Por todo esto estoy realmente orgulloso que mi obra rompa, por fin, todos los engaños referentes a un gran pueblo que ha sido abandonado durante demasiado tiempo.

Publicado en Diario el Minuto, Chile

La il·lusió d’una autonomia: Llums i ombres de la Mancomunitat de Catalunya

“La Mancomunitat va suposar una victòria del catalanisme i va propiciar un canvi transcendent en la societat catalana de principis del segle XX”

Andreu Navarra (@AndreuNavarra)

L’any 1914, una estructura supraprovincial va permetre que Catalunya tornés a exercir cert nivell d’autogovern sobre els seus assumptes interns. Heus aquí el que va ser la Mancomunitat catalana, fonamentalment comandada per dos líders ben diferents, Enric Prat de la Riba i Josep Puig i Cadafalch, entre 1914 i 1923: una entitat que, a la pràctica, no va aconseguir cap mena d’autonomia política perquè en cap moment no va sobrepassar les competències que ja eren en mans de les quatre províncies que la formaven, però que van tornar a posar sobre el mapa diverses realitats concretes: en primer lloc, la realitat “Catalunya” comptava amb alguna mena de rètol diferenciador, dos segles després de l’eliminació de les institucions de la Corona d’Aragó; en segon lloc, hi havia un líder polític administrant diners des d’una posició de lideratge modernitzador, i no era poca cosa aquesta.El volum L’aparença d’un poder propi. La Mancomunitat de Catalunya i el catalanism (Editorial Afers, 2010) té molts encerts: en primer lloc, acull estudiosos i historiadors de molt diversa procedència ideològica, sense preguntar qui és qui i sense menystenir la interpretació de ningú, i això és exemplar en els temps que corren. En segon lloc, pot servir de presentació molt completa per al públic que vulgui fer-se una idea exacta, no només del que va ser la Mancomunitat de Catalunya des d’un punt de vista cultural, identitari i transformador dels serveis públics, sinó de moltes altres implicacions (esportives, artístiques, bèl·liques) que especificarem a continuació. 

Al treball que obre el volum “Mancomunar-se. Com anar d’un tecnicisme jurídic a una institucionalitat nacional catalana”, Enric Ucelay ofereix un resum extens de molts termes implicats: “Mancomunitat”, però també “regió” o “catalanisme”; es capbussa en obres lexicogràfiques diverses i en textos jurídics, i n’extreu detalls molt reveladors. Per exemple, el concepte que se’n va fer Cambó (“qui “va intentar utilitzar la Mancomunitat com a trampolí, primer, a l’agost de 1917, per a imposar a Espanya un sistema parlamentari sense intervenció de la Corona, camí d’una regionalització general de les Espanyes”), o el detall de quan el 22 d’abril de 1931, la Segon república espanyola, acabada de néixer, va rescatar un terme medieval, “Generalitat”, per dotar d’autogovern la regió catalana, i ho va fer a partir de la legislació abolida l’any 1925, recuperant la unió de quatre diputacions provincials. Tot i que en aquell procés constituent Catalunya sí que assoliria el que no va poder aconseguir entre 1918 i 1919, és a dir, sobirania política pròpia, autogovern real i no només aparent com amb la Mancomunitat.    

A “La llarga campanya en demanda de la Mancomunitat”, Santiago Izquierdo Ballester inicia el seu relat el 21 d’abril de 1907, moment en què la Solidaritat Catalana aconsegueix un èxit clamorós en les eleccions legislatives.  El president de l’Executiu espanyol, Antoni Maura, líder del Partit Conservador, presentava el 7 de juny el seu Projecte de Llei de Reforma de l’Administració Local, projecte que naufragaria, però que deixaria sobre la taula la possibilitat que les províncies que ho demanessin poguessin mancomunar-se per a gestionar i dinamitzar els seus propis recursos i serveis. Una possibilitat que rebutjaven prohoms del Partit Liberal, especialment Segismundo Moret i José Canalejas. Izquierdo especifica quina va ser l’actitud de cadascun dels cabdills liberals del Congreso: des de Maura a Moret passant per Romanones, Canalejas, García Prieto, Dato i Sánchez Guerra, tots els que vam anar desfilant pel poder fins el cop d’Estat del general Primo de Rivera.  Puntualitza també el paper dels lerrouxistes, que van quedar aïllats en el rebuig a la Mancomunitat, segurament perquè hi van veure un òrgan administratiu que no podrien controlar.

Finalment, el 18 de desembre de 1913, manant el conservador Dato, s’imprimia el decret que permetia el naixement de la Mancomunitat, que es va poder constituir solemnement en abril de 1914. La seva tramitació, doncs, havia tardat set anys. Izquierdo tanca el seu capítol copiant íntegrament el discurs que Prat de la Riba va pronunciar en prendre possessió de la presidència de la Mancomunitat, un important text, ple d’optimisme i ple també d’orsisme, on quedava clar el desig de les corporacions i formacions polítiques per recuperar els seus destins propis.

Josep Pich José Contreras repassen les reaccions estatals al projecte mancomunitari a través de la publicació El Año político, que redactava el ferotge anticatalanista Fernando Soldevilla Ruiz. L’anàlisi de la seva prosa política exemplifica singularment les pors dels polítics més centralistes, obsessionats amb la idea que estaven a punt de vèncer un grapat de “separatistas” i atemorits davant la idea que el castellà perdés terreny i usos en la nova administració catalana.

A “La Mancomunitat com a teatre polític”, Enric Ucelay treballa amb una idea que aplica, no només sobre les ficcions d’un poder propi que van saber escenificar els polítics catalanistes de l’època, sinó també sobre la teatralitat que qualsevol forma de poder polític necessita per a ser percebut amb credibilitat. Reflexiona, per exemple, sobre la necessitat que tenen els partits polítics per ocultar que treballen en benefici propi per a apel·lar sempre a les nocions de “Poble” o “Nació”. 

És la intervenció més filosòfica i escèptica del llibre, on llegim frases com les següents: “tot argument d’alliberament és alhora la proclamació d’una formulació de predomini alternatiu”. En realitat, Ucelay escriu sobre els mites principals del catalanisme de l’època, especialment sobre els que han sobreviscut més de cent anys per a continuar vius i operatius sobre l’imaginari català. Per tant, és el capítol que s’acosta més a la idea del títol de l’obra, “L’aparença d’un poder propi”, que equival a dir que, mancant una autonomia real, els partits catalans que van participar del renaixement mancomunitari es van haver de conformar amb un atri o avantsala prometedor i no tant amb el plat gros que no va arribar mai. Segons Ucelay, la Mancomunitat hauria estat el desplegament d’una eficaç escenificació destinada a sobrepassar amb escreix el que va significar realment. Ucelay documenta un aspecte no massa conegut de la política de Primo de Rivera, els elements apresos de l’experiència regional catalana aplicats a escala estatal a partir de 1923.

Agustí Colomines signa “La Mancomunitat entre el centralisme estatalista i l’autonomisme catalanista”, recuperant molts descobriments i tesis de Josep Termes, encaminades a demostrar que el catalanisme va gaudir des dels seus inicis d’un vector popular indiscutible, enfront dels relats clàssics que presentaven les iniciatives catalanistes com a productes altament burgesos i sospitosos. Colomines combina l’anàlisi de les bases socials del catalanisme amb la llista de nacionalistes de signe contrari, on col·loca intel·lectuals i polítics com Cánovas del Castillo, Sagasta, Maura, Ortega y Gasset, Costa, Azaña, Alcalá-Zamora, Víctor Balaguer, Joan Prim i el federalista Pi i Margall. Entre d’altres aportacions: es pregunta també com és que els líders del Partit Liberal van ser molt més centralistes i jacobins que els del Partit Conservador, tot analitzant el context polític de la segona Restauració. 

A “Intel·lectuals i polítics a les ordres de Prat de la Riba”, Joan Safont aprofita un títol vicensià per a examinar dos aspectes fonamentals: el lideratge equànime de Prat de la Riba, recordat com a genial organitzador, i l’acció dels seus col·laboradors més destacats, que són els que realment van fer brillar la Mancomunitat com un exemple d’eficàcia i esplendor cultural, amb un capítol específic dedicat a la figura paradigmàtica de Jaume Bofill i Mates. Hi desfilen Eugeni d’Ors, Antoni Rovira i Virgili, Pompeu Fabra, Eladi Homs, Alexandre Galí i tot el personal de la Biblioteca de Catalunya, l’Institut d’Estudis Catalans i el personal docent de l’Escola el Treball i l’Escola de Bibliotecàries.

Jordi Casassas revista un tema que ha tractat en multitud de publicacions, “La Mancomunitat i la intel·lectualitat catalana”, aportant detalls sobre corporacions no massa conegudes, com el precedent vuitcentista de la Mancomunitat, la Unión de Corporaciones Científicas, Literarias y Económicas de Barcelona, que va impulsar el líder conservador Manuel Duran i Bas entre 1876 i 1886. Casassas es fixa en elements fonamentals del context polític, com l’esclat de la Primera Guerra Mundial l’any 1914, el moviment noucentista o la deriva intervencionista que era comú a gran part d’Occident quan la Mancomunitat es va constituir. 

A “Marcant estil. Una visió noucentista de la funció pública de la Mancomunitat”, David Martínez Fiol, especialista en el funcionament dels funcionariats català i espanyol entre principis de segle XX i la guerra civil, aplica la seva lent sobre les veritats i les ficcions associades al mite de la Mancomunitat entesa com a una entitat sense màcula. Per exemple, mostra com moltes de les obres que s’atribuïen i s’atribueixen a la Mancomunitat, en realitat van ser impulsades amb el segell de les diputacions que la formaven. Martínez Fiol pensa que “la capacitat per generar llocs de treball públics per part de la Mancomunitat podia ser una forma de competir amb el republicanisme pel control de les classes mitjanes i professionals catalanes”. Alineat més aviat amb la visió escèptica de la Mancomunitat, el capítol desvetlla no poques concepcions exagerades o maniquees en la memòria de la Mancomunitat, que les fonts d’arxiu desmenteixen.

On no hi ha discussió és en el tema que desenvolupa Carles Santacana en el seu treball “Un deure de l’hora present. L’assaig de política esportiva de la Mancomunitat”: l’entitat catalana va prendre la iniciativa a la península a l’hora d’intentar integrar-se en la comunitat olímpica internacional, i a més va elaborar una sèrie de tesis i ponències sobre l’esport i el seu paper cívic i nacionalitzador d’una gran modernitat. Pot semblar que el tema tractat per Santacana és menor, però la seva aportació és de les més interessants del volum, per la seva originalitat i perquè permet recuperar figures completament oblidades com la de l’activista Josep Elias i Juncosa, que no havia gaudit de gran fortuna bibliogràfica.

Isabel Valverde, a “Saludar la capitalitat de la cultura. Entre l’Ajuntament i la Mancomunitat. L’Exposició d’Art Francès i el seu context a la Barcelona de la Primera Guerra Mundial” analitza, en un treball molt complet, molts vectors claus entrecreuats en aquells anys decisius: els moviments museístics que s’estaven desenvolupant a la ciutat, el paper decisiu del pintor Sert, la propaganda aliadòfila que va tenir un centre important a Barcelona, i el tipus d’art que les autoritats catalanes i franceses van promocionar en una exposició que no havia rebut prou atenció historiogràfica. Tanquen el volum una reflexió sobre l’evolució de les concrecions polítiques nacionalistes des de l’òptica dels informes de la diplomàcia francesa, que ha estudiat Arnau González Vilalta, i “El record de la Mancomunitat durant el franquisme”, de Giovanni Cattini, que recull totes les opinions que, des de la fi mateixa de la guerra i els primers moments de l’exili, a Perpinyà, fins les concrecions acadèmiques que es van anar produint durant el franquisme (des de les del falangista García Venero a les de Jesús Pabón i Vicens Vives), passant per les polèmiques que van suscitar les tesis de Jordi Solé Tura.

Tots els capítols aquí reunits són d’una gran qualitat i es poden completar amb obres recents que visiten els mateixos temes: Puig i Cadafalch, president de Catalunya, d’Albert Balcells (Dalmau, 2013); Pàtria i progrés: la Mancomunitat de Catalunya (Comanegra, 2014), d’Agustí Colomines i Aurora MadaulaA la recerca de Prat de la Riba (Pòrtic, 2017), de Joan EsculiesLa voluntat i la quimera. El noucentisme català entre la renaixença i el marxisme (Pòrtic, 2017), de Jordi Casassas. A vegades hom es pregunta per què podent gaudir d’obres historiogràfiques tan exactes el debat públic continua tan presoner de mites i malformacions a casa nostra.

Publicat a La Llança, 30/04/2020 

Classe obrera i qüestió nacional

“De vegades em pregunte si Germania Socialista no va deixar passar l’oportunitat d’haver estructurat un nacionalisme valencià d’esquerra”, Josep Vicent Marqués a Tots els colors del roig, 1997

El Primer de Maig de 1972, Germania Socialista va difondre el fullet La classe treballadora davant l’opressió del País Valencià com a poble. Anàlisi marxista del problema nacional al País Valencià. El document va ser reimprès clandestinament almenys dues vegades: el 1973 i en el número 7 de la revista de Germania Socialista, Bloc Roig, del 1976. No fou fins al 1978 que va ser editat i publicat per Editorial Zero Zyx, en castellà, amb un pròleg de Josep Vicent Marqués, i amb el títol Clase obrera y cuestión nacional. Ara, la Institució Alfons el Magnànim-Centre Valencià d’Estudis i d’Investigació, que dirigeix el professor Vicent Flor, n’ha fet una reedició en català, basada en el text del 1978, i adoptant, també, el títol de de l’edició castellana.

Classe obrera i qüestió nacional era la proposta de Germania Socialista per donar respostes “davant l’oblit de molts marxistes del problema nacional i davant els nacionalismes que no es plantegen aquesta lluita lligada a la de la classe obrera“. Quaranta anys després, aquest text serveix de reflexió per a l’esquerra valenciana i, també, per què no, la catalana. La proposta de Germania socialista continua essent essencial encara avui: la construcció nacional mitjançant l’acció política concreta, des d’una òptica transformadora i amb les classes populars com a protagonistes, com així també defensava el mestre Josep Termes quan va definir la importància del catalanisme popular en la configuració del nacionalisme contemporani, especialment d’esquerra, però no tan sols.

Germania Socialista fou un grup de treball polític valencià que va sorgir al voltant de l’any 1970 dins dels corrents de l’esquerra revolucionària de l’època. Situat en el marxisme heterodox, va fer una important tasca teòrica centrada en el País Valencià i va ser pioner en la integració de reivindicacions polítiques vinculades a l’ecologisme, el feminisme i les noves lluites sorgides del Maig del 68. Aquesta reedició —a cura del professor Vicent Galiana i d’Andrés Gomis Fons, director general de Transparència, Atenció a la Ciutadania i Bon Govern de la Generalitat Valenciana— ens transporta a aquella època i per això incorpora una anàlisi prèvia del també professor, a la URV, Xavier Ferré Trill, per contextualitzar el text i Germania Socialista.

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50 años del asesinato impune de BASSIRI

Alberto Maestre Fuentes (GRENPoC)

El verano de 1970 representó para el pueblo saharaui el inicio oficial de su lucha por la independencia que, hasta el día de hoy, no ha culminado.

Sahara Ocidental Informação: Agosto 2011

Con la manifestación en El Aaiún el 17 de junio, los saharauis plantaban cara, sin ningún reparo, ante la autoridad colonial española.

No hay que decir que dicha reacción saharaui cogió por sorpresa a la potencia administradora.

“Sus” dóciles saharauis se atrevían a pedir, en la misma capital del territorio, una serie de demandas para mejorar, simplemente, su vida.

Hasta entonces, España había tratado a los saharauis como auténticos menores de edad, tal como más de una vez se reflejaba en el discurso oficialista e, incluso se podía ver sin pudor alguno, en las pancartas que portaban, los saharauis, en las manifestaciones convocadas por el entonces Gobierno del Sahara español.

El 17 de junio dejó claro de que los saharauis no podrían más con el status quo de la colonia, por lo que decidieron mostrarse tal como eran: Un pueblo unido que anhelaba, simplemente, libertad y no depender de nadie, nunca más.

La reacción española no pudo ser otra. Fuerza y represión.

La España de Franco, como cualquier otra dictadura, se sustentó en estos dos conceptos durante toda su existencia. Por lo tanto, no fue de extrañar que también lo hiciera con los saharauis, como así fue.

La legión española se presentó ante los manifestantes y sin dudarlo abrió fuego contra ellos. El resultado oficial fue dos muertos y numerosos heridos.

  • Pero eso solo fue el principio.
  • Lo más grave, si cabe, estaba por llegar.

En las horas siguientes a la disolución a tiros de la manifestación saharaui y en plena noche, se procedió a realizar una redada sin precedentes.

Así se procedió sistemáticamente al allanamiento de domicilios de saharauis, deteniendo a sospechosos de haber participado en la manifestación.

Buscaban a cualquiera, como locos, para arrancarles de sus hogares y llevarlos a prisión.

  • Pero, sobre todo, buscaban a los organizadores.
  • Y si hablamos de organizadores, hablamos de Bassiri.

Mohamed Sidi Brahim, conocido como Bassiri que había huido de Marruecos por defender públicamente que el Sahara Occidental era para los saharauis y, que los marroquíes no tenían ningún derecho histórico ni legal para reclamar su país.

Mohamed Sidi Brahim, conocido como Bassiri que había huido de Marruecos por defender públicamente que el Sahara Occidental era para los saharauis y, que los marroquíes no tenían ningún derecho histórico ni legal para reclamar su país.

Él y su organización promovían la libertad del pueblo saharaui pero desde la óptica de la no violencia.

No podrían tolerar que su país fuera repartido entre los países vecinos ni que estuviera mal organizado.

Así es como Bassiri pudo unir, por primera vez en la historia a los saharauis, sin importar la tribu a la que pertenecieran, con un objetivo común.

Sus ideas cuajaron rápidamente entre la población y cuyo máximo exponente fue la manifestación de El Aaiún.

Los españoles que sabían de las actividades de Bassiri y de su movimiento, no le dieron demasiada importancia, en un primer momento y no lo consideraron un peligro real para su poder.

Pero ésta confiada percepción comenzó a cambiar cuando las autoridades españolas fueron conscientes del alcance real del Movimiento de Bassiri.

Cuando les constó que había un gran número de saharauis afiliados al mismo y, lo más grave de todo, que un número importante provenían de las propias Tropas Nómadas del ejército español, es cuando fueron conscientes del peligro real y de la necesidad de actuar contra ellos.

A partir de ese momento, el gobierno español, intentará neutralizar y desmantelar al Movimiento de Liberación y para ello se estudiarán distintos métodos.

Así, según un informe realizado por la Delegación Gubernativa de la Región Norte de fecha 12 de junio de 1970, “Sobre el partido saharaui clandestino denominado Organización Avanzada para la Liberación de Saguia El Hamra y Río de Oro”, se indicaba el supuesto peligro que suponía dicho movimiento para los intereses españoles y se detallaban las directrices que deberían adoptarse para proceder a su desactivación.

Entre las medidas para conseguirlo, se mencionaban, tal como se indica en el informe, distintas alternativas.

Bassiri fundó el primer movimiento saharaui anti colonial, denominado “Organización Avanzada para la Liberación de Saguia El Hamra y Río de Oro” o Movimiento de Liberación, del cual fue su Secretario General.

Las medidas que proponían, partiendo de la base que el Gobierno español “no puede aceptar de ningún modo, la existencia de este partido”, podían ser, o bien, directas (mediante la fuerza) o indirectas (tendentes a desacreditar a la organización o a extinguirla por medios no oficiales).

Según el mismo informe se recomienda no utilizar las medidas directas, después de analizar las posibles consecuencias.

Además este informe, dejaba bien claro que una acción dirigida contra Bassiri, “no presentaba una gran dificultad en la práctica”, tal como se reconoce, y se sugería, contra él, “la posibilidad de detener, interrogar, sancionar, expulsarlo, etc”, lo cual sería positivo para intimidar a los restantes afiliados y provocar, de esa manera, la desaparición del movimiento.

Tal como se indicaba en el propio informe estudiado, se concluía que la desaparición de Bassiri sería, “lo más probable”, beneficioso para los intereses españoles.

  • Finalmente, Bassiri fue detenido esa misma noche en El Aaiun.
  • Fue llevado a la cárcel de la misma ciudad y oficialmente expulsado a Marruecos, semanas después de su detención.
  • Pero Bassiri nunca llegó a Marruecos.
  • Desapareció de la faz de la tierra. No se le volvió a ver.
  • España no dio ni ha dado, hasta le hecha de hoy, explicaciones sobre su muerte.

¿Murió como consecuencias de las torturas a que fue sometido durante los interrogatorios?; ¿Fue ejecutado?; ¿Quien lo ordenó, Madrid o directamente el Gobernador General del Sahara español?

  • Este año se cumplirá medio siglo de su “desaparición”.
  • España convirtió a Bassiri lo que es hoy para el pueblo saharaui, un héroe. Su primer héroe nacional.
  • Coincidiendo con este fatídico aniversario, sería hora que España hablara de este crimen de estado no resuelto.
  • Dudo que lo haga, no nos engañemos.

Mientras tanto, con motivo del 50 aniversario de su asesinato y, aprovechando el proyecto que hemos realizado entre 15 autores españoles y saharauis, sobre relatos, he tenido el honor de escribir el capítulo sobre Bassiri, en el cual, utilizando distinta documentación, he podido construir un relato creíble y veraz.

El libro lleva como título “Saharauidades” y el 31 de marzo último era la fecha escogida para su lanzamiento en Barcelona.

Debido a la situación existente en estos momentos, motivada por el Coronavirus, el lanzamiento, evidentemente, ha sido aplazado hasta que pase esta pandemia mundial.

Este libro será un nuevo instrumento más para visualizar el problema del Sahara Occidental y del asesinato, no resuelto, del líder Bassiri.

Publicado en Diario el Minuto, 07/04/2020

‘Revista de Catalunya’ en obert

El tancament de llibreries i la decisió d’aturar l’enviament del darrer número d’acord amb l’ordre de confinament dictada pel president de Catalunya va fer que la Revista de Catalunya decidís oferir, de manera excepcional, el número 309 sencer en obert. Pitgeu aquí.

La Mancomunitat, en un nou llibre

Enric Ucelay Da Cal, Josep Pich & Arnau González Vilalta (eds.) L’aparença d’un poder propi. La Mancomunitat de Catalunya i el catalanisme, Editorial Afers: 2019.

En el llarg camí de la institucionalització contemporània d’un organisme de govern autònom per a Catalunya, la Mancomunitat (1914-1925) és el primer intent. Al cap d’un segle de la seva creació, la historiografia reclama fer anàlisis innovadores d’una institució de la qual semblaria que ja s’ha dit tot. Què aporta de nou aquest llibre? Un dels compiladors, Enric Ucelay Da Cal, ho explica en el vídeo. Agustí Colomines, investigador principal del GRENPoC, ha escrit un dels capítols d’aquest llibre: “La Mancomunitat, entre el centralisme estatalista i l’autonomisme catalanista“.

Todo lo que queríais creer sobre Cataluña era mentira. Todo lo que os explicamos sobre España era verdad

Xavier Diez (@Herodot10), historiador

Existe un gran debate entre historiadores para tratar de comprender las causas que provocaron el hundimiento de la Unión Soviética. En las discusiones, se destacan numerosos factores que los observadores coetáneos constataban -el atraso tecnológico en el ámbito civil, la imposibilidad de seguir el ritmo de la carrera armanentística sin comprometer la viabilidad de la economía doméstica, el desabastecimiento crónico,…- pero existían otros más intangibles, más difíciles de calibrar, pero quizá más relevantes a la hora de explicar la verdadera fragilidad de lo que todos consideraban una superpotencia. La realidad, más allá de toda propaganda y apariencia, es que en los últimos años de la URSS se propagó, a la manera de una epidemia incontrolable, una profunda desmoralización colectiva y una verdadera pérdida de confianza en el sistema, que precipitó un derrumbamiento con efectos devastadores entre millones de soviéticos desengañados ante el comunismo y castigados por el capitalismo salvaje posterior. Es la época en que se popularizó aquella cita tan significativa y que incluso recogió Fernando León de Aranoa en su mítica película Los Lunes al sol. “Todo lo que nos explicaban sobre el comunismo era mentira. Pero todo lo que nos explicaban sobre el capitalismo era verdad.”

Era exactamente así. Cierto monopolio de los medios y la educación según el cual el comunismo resultaba ser el mejor de los mundos posibles contrastaba con una realidad difícilmente digerible. En otros términos, la realidad soviética se fundamentaba en la mentira. Más allá de la retórica revolucionaria, existían desigualdades y un sistema social fundamentado en la ausencia de libertades personales hasta convertir la vida cotidiana en una experiencia frustrante y asfixiante. Eso no significa que no hubiera millones de ciudadanos soviéticos que creyeran, con fe religiosa, en las mentiras que se difundían desde el Kremlin. Pero a medida que se profundizaba la distancia entre mensajes triunfalistas y la dura y cruda realidad, el régimen se tambaleaba, puesto que hasta las mejores mentiras tienen un límite. Y finalmente, el muro, si bien empujado por la disidencia y un incrédulo occidente, acabó cayendo por su propio peso.

No es la primera ni la última potencia que se desploma, desconcertando a cualquier analista. En 2007, el historiador británico John Darwin publicó un interesante libro, El sueño del imperio. Auge y caída de las potencias globales, 1400-2000 (Taurus, 2012) que indagaba sobre el fenómeno de las decadencias que se llevaban por delante a antiguas potencias. A pesar de que existen contextos y factores singulares que ayudan a explicar estos procesos complejos, sí que existe una constante. Las naciones se aguantan en la medida en que existen consensos e intereses compartidos -aunque sean asimétricos- y se disuelven cuando estos factores desaparecen y aparecen ante los ojos de sus súbditos las debilidades y las falsedades sobre los cuales se fundamentaban.

Quien esto escribe no se considera determinista en absoluto, sin embargo, España, “el país más fuerte del mundo porque lleva siglos intentándose destruirse a sí misma sin conseguirlo”, según comentario irónico atribuida a Otto von Bismark, se fundamenta, como la mayoría de naciones del mundo, en ficciones y mentiras. El problema es que la España actual se basa en el mito fundacional de “la democracia que nos dimos” o una Constitución, la de 1978, que nació entre sables, se redactó entre grandes presiones de los poderes fácticos, se aprobó con grandes irregularidades en el censo, sin otra alternativa, y que, en el fondo, resultó ser la continuación del franquismo por medios democráticos. Aun así, funcionó durante varias décadas. El consentimiento de los gobernados, ya fuera por la necesidad de creer en la democracia, ya fuera por miedo, ya fuera por ilusión, funcionó mientras el estado profundo se retiró a la discreción de las cavernas, los cuarteles, los juzgados o las sacristías. Pero esta década que dejamos atrás ha resultado ser letal. La involución respecto a libertades democráticas, el saqueo de los ahorros populares producido por la banca, las reformas laborales que han empujado a los trabajadores españoles a los peores grados de degradación y precariedad continental, los escándalos económicos y morales protagonizados por la familia real, la represión contra la disidencia o la salida del armario de los grupúsculos fascistas reconvertidos en partidos políticos y aplaudidos y promocionados por unos medios de comunicación que jalean la violencia contra quien es o piensa diferente, han desnudado un régimen que por algún tiempo aparentó ser una democracia.

Pero quizá en este contexto de degradación democrática, ya surgidos desde la primera mayoría absoluta de Aznar, lo que ha resultado ser la principal prueba de estrés a la que se ha sometido la democracia española ha sido el “procés catalán”. El independentismo, que pasó en poco más de una década, de un quince a un cincuenta por ciento (sesenta si contabilizamos a los nacidos en Cataluña), no deja de representar una expresión política que sirve para desmontar la mentira de la democracia española. Muchos independentistas consideraron que la ruptura con el reino de España era la mejor manera de asegurar un sistema político decrépito cuyas instituciones se disuelven aceleradamente, en el que el franquismo emerge de las catacumbas, y pilares básicos del estado como la policía o la judicatura se han conjurado para aplicar un lawfare impropio de cualquier país europeo. Cualquier espectador que haya visionado la recomendable película de Roman Polanski “El oficial y el espía” podrá hallar inquietantes paralelismos en la manipulación de pruebas, la bancarrota del sistema mediático y judicial, la prevaricación o la miseria moral disfrazadas de patriotismo del que ha abusado la España de 2017-2020. En todo este patético contexto en el que se mantiene en la cárcel a disidentes por cargos inventados en una parodia de juicio, España parece autodestruirse a partir de una nueva autarquía judicial ante una Europa escandalizada por la deriva inquisitorial y la resurrección de las invenciones historiográficas del XIX como los mitos de la Reconquista, la visión teleológica de España y un anhelo de recentralización que lo que ha hecho ha sido polarizar un país que, por mucha banderita que camufle sus vergüenzas, se odia a si mismo.

Es cierto, la “rojigualda” ha servido en cierta manera como venda en los ojos para negarse a ver lo que sucedía con Cataluña, una lucha democrática para detener la deriva autoritaria iniciada con Aznar. Pero la formación del último gobierno español ha servido precisamente para exhibir a todo el mundo aquella dimensión trágica y autodestructiva que Alejandro Amenábar ha retratado en forma de película. Para evitar un gobierno con presencia de una izquierda (como es el espectro Podemos y los restos del naufragio del PCE) que, sin exageración alguna, podríamos considerar como moderada, e incluso conservadora. Pero en las últimas semanas, para evitar ese gobierno de coalición (tildado de rojo-masón-marxista-separatista), hemos asistido a rogativas por parte de una iglesia ultramontana, llamadas al golpismo por parte de uniformados, amenazas en la calle (penoso el episodio de asedio al diputado de Teruel existe), la ultraderecha exhibiéndose impunemente en las calles y con varios pies en las instituciones y tribunas en los medios. En fin, la involución de la última década, fundamentada en el uso torticero de leyes y tribunales, e incluso de una reinventada constitución que se alude para prohibir, restringir o reprimir, ha convertido España en una piscifactoría de pirañas. No hay más que ver el comportamiento indigno de decenas de diputados conservadores insultando, intimidando y amenazando a quienes no piensan como ellos. La crispación inoculada por los hijos del franquismo que, durante los ochenta y noventa habían quedado en segundo plano, han tomado los megáfonos y tratan de disputar las calles, con cobertura policial, jurídica y mediática.

Y, efectivamente, en muy pocos meses, España ha perdido el prestigio que había tardado décadas en conseguir. Y ahora, como durante los sesenta o inicios de los setenta del siglo pasado, una España que reprime la disidencia y que se siente profundamente insegura, se ha convertido definitivamente de la Turquía occidental, que quizá todavía posee algunos recursos menguantes para comprar espacios en la prensa (España Global) o sobornando o intimidando algunos funcionarios europeos, como hace regularmente Arabia Saudí. Pero el algodón de los presos políticos y los exiliados no engaña, puesto que son ellos los que venían alertando de esta deriva suicida de una España que trata de creerse sus propios mitos (incluso el tan apolillado Don Pelayo), y que dejan claro que este país se está haciendo daño a sí mismo. Ya sé que los prejuicios contra unos catalanes que nunca han sido aceptados como lo que son, una nación diferenciada de la castellana, que es la que ocupa la hegemonía de la identidad española, ha supuesto una venda en los ojos, y sobre todo, unos tapones en los oídos para no escuchar ciertas verdades incómodas. Pero todo lo que buena parte de los españoles querían creer sobre los catalanes (los mitos del supremacismo, el egoísmo,…) era mentira. Sin embargo, todo lo que los independentistas explicaban sobre España (que no es una verdadera democracia, que el Estado está ocupado por el franquismo fáctico e ideológico) era verdad. Muchos españoles de izquierdas, viendo las rogativas de un clero reaccionario o las impunes amenazas fascistas, empiezan a darse cuenta del problema. Evidentemente, no hay nada más letal y disolvente para la viabilidad de un Estado que sus mentiras se hagan evidentes. El emperador desfila desnudo, y aunque el niño que lo señala sea catalán, y por tanto, silenciado por los medios y boicoteado por los prejuicios, es cuestión de tiempo que todo el mundo se dé cuenta. Bueno, de hecho, todo el mundo se está dando cuenta, aunque la mayoría de españoles estén tardando bastante en reconocerlo.

Postdata:

Queridos Trolls. Ya sé que algunos de vosotros os indignaréis con este artículo, y probablemente os veréis tentados de constatarlo en vuestros comentarios. Tenéis, por supuesto, todo el derecho a hacerlo. Pero quizá, para haceros reflexionar, comparto una confiencia. A menudo muchos os preguntaréis cómo es posible que con cero apellidos catalanes y ninguno de mis abuelos nacido en Cataluña me haya pasado, como tantos otros, a defender la ruptura con vuestro país. Y sí, ha sido en muchos de los comentarios de desprecio, profundamente ofensivos, que vengo leyendo desde hace veinte años en cualquier noticia referida a Cataluña. Me sorprendió, primero; me entristeció después y me aleccionó finalmente que la incapacidad de aceptar una realidad incómoda se tradujera en una exhibición de prejuicios tan indocumentados que solamente pueden estar motivados a medias por la atrevida ignorancia y el estéril resentimiento. Pero quizá lo que más me molestó es que tantos y tantos comentarios insultantes no fueran nunca rebatidos por nadie con suficiente autoridad moral para poner en evidencia el simple hecho que, quien siembra vientos, acaba cosechando tempestades. Que sepáis que poseéis una responsabilidad a la hora cuestionar la viabilidad de vuestro país, mucho mayor que quienes fuimos a votar el 1 de octubre para expresar nuestra determinación por divorciarnos de vosotros.

Xavier Diez és membre del nostre grup de recerca. Aquest article va ser publicat el 13/01/2020 a Diario16.