Un Pueblo Abandonado continúa imparable

A pesar de los intentos de silenciar el libro “Un Pueblo Abandonado. Los engaños en la descolonización del Sahara Occidental”, el mismo sigue subiendo en las listas de obras, sobre el Sahara Occidental, más difundidas hasta el momento.

Alberto Maestre Fuentes (@Diarioelminuto)

Una obra, que está basada en mi tesis doctoral y que obtuvo la máxima calificación por la Universidad de Barcelona, no interesaba que fuera publicada y, mucho menos, que tuviera la difusión que está teniendo hasta la fecha. Todos sabemos de las manipulaciones, mentiras y calumnias que Marruecos es capaz de utilizar sobre la última colonia de África. Tanto tiempo creyendo en sus propias mentiras han hecho mella en ellos.

Cuando se es capaz de manipular hasta un dictamen tan claro como es el del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya de 1975 sobre el Sahara Occidental, se es capaz de cualquier cosa.

Y así lo están haciendo, sin pudor alguno

Pero no contaban que historiadores realizarían investigaciones y tesis doctorales sobre el Territorio no autónomo del Sahara Occidental que es lo que es, legalmente, para las Naciones Unidas, les guste o no a los propios ocupantes marroquíes.

Como se sabe, una tesis doctoral, es un trabajo científico, de investigación. Todo está contrastado y demostrado. Sino no sería una tesis doctoral evidentemente.

Durante años de investigación, son el director y tutor, quienes te dirigen y te van guiando durante todas tus investigaciones.

En mi caso tuve la suerte y el privilegio de tener al prestigioso Doctor Agustí Colomines como director y tutor. Toda una eminencia y referente no solo para nosotros, los historiadores, sino para toda la intelectualidad.

Que una persona de la talla como es la del Doctor Colomines acepte llevar tu tesis doctoral es ya un primer indicio de que el resultado del mismo será altamente positivo, púes si dudara de ti y de tu capacidad científica no aceptaría dirigirte y mucho menos dar su visto bueno a que se pudiera depositar ante la Comisión Académica que es, en última instancia, la que autorizará o no la defensa de la tesis ante el tribunal.

Sólo señalaré que el tribunal que evaluó finalmente mi tesis doctoral, en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Barcelona, fue presidido, ni más ni menos que por el prestigioso catedrático Doctor Josep Sánchez Cervelló, uno de los mayores especialistas en Historia Contemporánea y del colonialismo africano portugués como su extensa bibliografía lo confirma.

Y fue el propio Doctor Sánchez Cervelló quien, al final de haber concluido la defensa de mi tesis doctoral, me solicitó que la misma no quedara sólo para el ámbito académico y que fuera publicada, lo antes posible, por la importancia que tenía y de que sería una herramienta de ayuda de primer orden, para la resolución del problema de descolonización del Sahara Occidental.

Y así nació el libro.

Un Pueblo Abandonado. Los engaños en la descolonización del Sahara Occidental, ha sido presentado en distintos lugares de la geografía española, incluido en el propio Senado español en Madrid.

Como todos sabemos los grandes medios españoles siguen haciendo el juego a Marruecos con el tema del Sahara Occidental, pero a pesar de todo ello he podido conceder entrevistas a varios medios de comunicación e incluso a distintas cadenas de radio, como la pública “Radio Nacional de España” y hablar del problema saharaui.

Poco a poco este libro, gracias a su lenguaje claro y estructura amena que llega a todo el mundo, se está difundiendo no sólo por todos los rincones de España sino que ya está disponible en varios países latinoamericanos.

No hay ninguna descripción de la foto disponible.

Además cuando se llegue a la cuarta edición, la editorial Chiado Books, hará su versión en lengua inglesa. Esto será extremadamente positivo para dar a conocer al mundo la verdad sobre el problema saharaui. Cuantas más personas sean conscientes de que África no ha cerrado su capítulo de descolonización y de que el Sahara Occidental es la mayor colonia existente hasta el momento, más fácil será su solución.

Hay un pueblo, el saharaui, que lleva demasiados años sufriendo en silencio y ante la aparente indiferencia del mundo. Si no se habla de ellos mejor para los ocupantes marroquíes, pues seguirán expoliando, maltratando y asesinando, impunemente a saharauis. Hay que luchar ante este silencio cómplice de una vez por todas. Y este libro puede ser una de las herramientas. Los marroquíes no se atreverán, directamente, a cuestionar o desprestigiarlo pues si lo hicieran, desprestigiarían además a la Universidad española y al mundo académico en general. Marruecos y el Majzen,. como todos nosotros sabemos, utiliza otros mecanismos más sutiles, en los cuales, la distorsión de la realidad es uno de ellos.

Como me indició hace poco un saharaui de El Aaiún, doctorado en Ciencias Políticas y que por su seguridad personal, no indicaré su identidad, Marruecos realmente está preocupado por la difusión de Un Pueblo Abandonado, puesto que los servicios del Consulado marroquí de Barcelona estaban informando por el éxito del mismo.

El principal objetivo marroquí, en estos momentos, es impedir, a toda costa, que se llegue a la cuarta edición y, por tanto, a su edición al inglés. No quieren que más personas se enteren del genocidio y expolio que están llevando, desde hace décadas, en el Sahara Occidental. No quieren que se cuestionen sus mentiras y difamaciones. Por todo esto estoy realmente orgulloso que mi obra rompa, por fin, todos los engaños referentes a un gran pueblo que ha sido abandonado durante demasiado tiempo.

Publicado en Diario el Minuto, Chile

La il·lusió d’una autonomia: Llums i ombres de la Mancomunitat de Catalunya

“La Mancomunitat va suposar una victòria del catalanisme i va propiciar un canvi transcendent en la societat catalana de principis del segle XX”

Andreu Navarra (@AndreuNavarra)

L’any 1914, una estructura supraprovincial va permetre que Catalunya tornés a exercir cert nivell d’autogovern sobre els seus assumptes interns. Heus aquí el que va ser la Mancomunitat catalana, fonamentalment comandada per dos líders ben diferents, Enric Prat de la Riba i Josep Puig i Cadafalch, entre 1914 i 1923: una entitat que, a la pràctica, no va aconseguir cap mena d’autonomia política perquè en cap moment no va sobrepassar les competències que ja eren en mans de les quatre províncies que la formaven, però que van tornar a posar sobre el mapa diverses realitats concretes: en primer lloc, la realitat “Catalunya” comptava amb alguna mena de rètol diferenciador, dos segles després de l’eliminació de les institucions de la Corona d’Aragó; en segon lloc, hi havia un líder polític administrant diners des d’una posició de lideratge modernitzador, i no era poca cosa aquesta.El volum L’aparença d’un poder propi. La Mancomunitat de Catalunya i el catalanism (Editorial Afers, 2010) té molts encerts: en primer lloc, acull estudiosos i historiadors de molt diversa procedència ideològica, sense preguntar qui és qui i sense menystenir la interpretació de ningú, i això és exemplar en els temps que corren. En segon lloc, pot servir de presentació molt completa per al públic que vulgui fer-se una idea exacta, no només del que va ser la Mancomunitat de Catalunya des d’un punt de vista cultural, identitari i transformador dels serveis públics, sinó de moltes altres implicacions (esportives, artístiques, bèl·liques) que especificarem a continuació. 

Al treball que obre el volum “Mancomunar-se. Com anar d’un tecnicisme jurídic a una institucionalitat nacional catalana”, Enric Ucelay ofereix un resum extens de molts termes implicats: “Mancomunitat”, però també “regió” o “catalanisme”; es capbussa en obres lexicogràfiques diverses i en textos jurídics, i n’extreu detalls molt reveladors. Per exemple, el concepte que se’n va fer Cambó (“qui “va intentar utilitzar la Mancomunitat com a trampolí, primer, a l’agost de 1917, per a imposar a Espanya un sistema parlamentari sense intervenció de la Corona, camí d’una regionalització general de les Espanyes”), o el detall de quan el 22 d’abril de 1931, la Segon república espanyola, acabada de néixer, va rescatar un terme medieval, “Generalitat”, per dotar d’autogovern la regió catalana, i ho va fer a partir de la legislació abolida l’any 1925, recuperant la unió de quatre diputacions provincials. Tot i que en aquell procés constituent Catalunya sí que assoliria el que no va poder aconseguir entre 1918 i 1919, és a dir, sobirania política pròpia, autogovern real i no només aparent com amb la Mancomunitat.    

A “La llarga campanya en demanda de la Mancomunitat”, Santiago Izquierdo Ballester inicia el seu relat el 21 d’abril de 1907, moment en què la Solidaritat Catalana aconsegueix un èxit clamorós en les eleccions legislatives.  El president de l’Executiu espanyol, Antoni Maura, líder del Partit Conservador, presentava el 7 de juny el seu Projecte de Llei de Reforma de l’Administració Local, projecte que naufragaria, però que deixaria sobre la taula la possibilitat que les províncies que ho demanessin poguessin mancomunar-se per a gestionar i dinamitzar els seus propis recursos i serveis. Una possibilitat que rebutjaven prohoms del Partit Liberal, especialment Segismundo Moret i José Canalejas. Izquierdo especifica quina va ser l’actitud de cadascun dels cabdills liberals del Congreso: des de Maura a Moret passant per Romanones, Canalejas, García Prieto, Dato i Sánchez Guerra, tots els que vam anar desfilant pel poder fins el cop d’Estat del general Primo de Rivera.  Puntualitza també el paper dels lerrouxistes, que van quedar aïllats en el rebuig a la Mancomunitat, segurament perquè hi van veure un òrgan administratiu que no podrien controlar.

Finalment, el 18 de desembre de 1913, manant el conservador Dato, s’imprimia el decret que permetia el naixement de la Mancomunitat, que es va poder constituir solemnement en abril de 1914. La seva tramitació, doncs, havia tardat set anys. Izquierdo tanca el seu capítol copiant íntegrament el discurs que Prat de la Riba va pronunciar en prendre possessió de la presidència de la Mancomunitat, un important text, ple d’optimisme i ple també d’orsisme, on quedava clar el desig de les corporacions i formacions polítiques per recuperar els seus destins propis.

Josep Pich José Contreras repassen les reaccions estatals al projecte mancomunitari a través de la publicació El Año político, que redactava el ferotge anticatalanista Fernando Soldevilla Ruiz. L’anàlisi de la seva prosa política exemplifica singularment les pors dels polítics més centralistes, obsessionats amb la idea que estaven a punt de vèncer un grapat de “separatistas” i atemorits davant la idea que el castellà perdés terreny i usos en la nova administració catalana.

A “La Mancomunitat com a teatre polític”, Enric Ucelay treballa amb una idea que aplica, no només sobre les ficcions d’un poder propi que van saber escenificar els polítics catalanistes de l’època, sinó també sobre la teatralitat que qualsevol forma de poder polític necessita per a ser percebut amb credibilitat. Reflexiona, per exemple, sobre la necessitat que tenen els partits polítics per ocultar que treballen en benefici propi per a apel·lar sempre a les nocions de “Poble” o “Nació”. 

És la intervenció més filosòfica i escèptica del llibre, on llegim frases com les següents: “tot argument d’alliberament és alhora la proclamació d’una formulació de predomini alternatiu”. En realitat, Ucelay escriu sobre els mites principals del catalanisme de l’època, especialment sobre els que han sobreviscut més de cent anys per a continuar vius i operatius sobre l’imaginari català. Per tant, és el capítol que s’acosta més a la idea del títol de l’obra, “L’aparença d’un poder propi”, que equival a dir que, mancant una autonomia real, els partits catalans que van participar del renaixement mancomunitari es van haver de conformar amb un atri o avantsala prometedor i no tant amb el plat gros que no va arribar mai. Segons Ucelay, la Mancomunitat hauria estat el desplegament d’una eficaç escenificació destinada a sobrepassar amb escreix el que va significar realment. Ucelay documenta un aspecte no massa conegut de la política de Primo de Rivera, els elements apresos de l’experiència regional catalana aplicats a escala estatal a partir de 1923.

Agustí Colomines signa “La Mancomunitat entre el centralisme estatalista i l’autonomisme catalanista”, recuperant molts descobriments i tesis de Josep Termes, encaminades a demostrar que el catalanisme va gaudir des dels seus inicis d’un vector popular indiscutible, enfront dels relats clàssics que presentaven les iniciatives catalanistes com a productes altament burgesos i sospitosos. Colomines combina l’anàlisi de les bases socials del catalanisme amb la llista de nacionalistes de signe contrari, on col·loca intel·lectuals i polítics com Cánovas del Castillo, Sagasta, Maura, Ortega y Gasset, Costa, Azaña, Alcalá-Zamora, Víctor Balaguer, Joan Prim i el federalista Pi i Margall. Entre d’altres aportacions: es pregunta també com és que els líders del Partit Liberal van ser molt més centralistes i jacobins que els del Partit Conservador, tot analitzant el context polític de la segona Restauració. 

A “Intel·lectuals i polítics a les ordres de Prat de la Riba”, Joan Safont aprofita un títol vicensià per a examinar dos aspectes fonamentals: el lideratge equànime de Prat de la Riba, recordat com a genial organitzador, i l’acció dels seus col·laboradors més destacats, que són els que realment van fer brillar la Mancomunitat com un exemple d’eficàcia i esplendor cultural, amb un capítol específic dedicat a la figura paradigmàtica de Jaume Bofill i Mates. Hi desfilen Eugeni d’Ors, Antoni Rovira i Virgili, Pompeu Fabra, Eladi Homs, Alexandre Galí i tot el personal de la Biblioteca de Catalunya, l’Institut d’Estudis Catalans i el personal docent de l’Escola el Treball i l’Escola de Bibliotecàries.

Jordi Casassas revista un tema que ha tractat en multitud de publicacions, “La Mancomunitat i la intel·lectualitat catalana”, aportant detalls sobre corporacions no massa conegudes, com el precedent vuitcentista de la Mancomunitat, la Unión de Corporaciones Científicas, Literarias y Económicas de Barcelona, que va impulsar el líder conservador Manuel Duran i Bas entre 1876 i 1886. Casassas es fixa en elements fonamentals del context polític, com l’esclat de la Primera Guerra Mundial l’any 1914, el moviment noucentista o la deriva intervencionista que era comú a gran part d’Occident quan la Mancomunitat es va constituir. 

A “Marcant estil. Una visió noucentista de la funció pública de la Mancomunitat”, David Martínez Fiol, especialista en el funcionament dels funcionariats català i espanyol entre principis de segle XX i la guerra civil, aplica la seva lent sobre les veritats i les ficcions associades al mite de la Mancomunitat entesa com a una entitat sense màcula. Per exemple, mostra com moltes de les obres que s’atribuïen i s’atribueixen a la Mancomunitat, en realitat van ser impulsades amb el segell de les diputacions que la formaven. Martínez Fiol pensa que “la capacitat per generar llocs de treball públics per part de la Mancomunitat podia ser una forma de competir amb el republicanisme pel control de les classes mitjanes i professionals catalanes”. Alineat més aviat amb la visió escèptica de la Mancomunitat, el capítol desvetlla no poques concepcions exagerades o maniquees en la memòria de la Mancomunitat, que les fonts d’arxiu desmenteixen.

On no hi ha discussió és en el tema que desenvolupa Carles Santacana en el seu treball “Un deure de l’hora present. L’assaig de política esportiva de la Mancomunitat”: l’entitat catalana va prendre la iniciativa a la península a l’hora d’intentar integrar-se en la comunitat olímpica internacional, i a més va elaborar una sèrie de tesis i ponències sobre l’esport i el seu paper cívic i nacionalitzador d’una gran modernitat. Pot semblar que el tema tractat per Santacana és menor, però la seva aportació és de les més interessants del volum, per la seva originalitat i perquè permet recuperar figures completament oblidades com la de l’activista Josep Elias i Juncosa, que no havia gaudit de gran fortuna bibliogràfica.

Isabel Valverde, a “Saludar la capitalitat de la cultura. Entre l’Ajuntament i la Mancomunitat. L’Exposició d’Art Francès i el seu context a la Barcelona de la Primera Guerra Mundial” analitza, en un treball molt complet, molts vectors claus entrecreuats en aquells anys decisius: els moviments museístics que s’estaven desenvolupant a la ciutat, el paper decisiu del pintor Sert, la propaganda aliadòfila que va tenir un centre important a Barcelona, i el tipus d’art que les autoritats catalanes i franceses van promocionar en una exposició que no havia rebut prou atenció historiogràfica. Tanquen el volum una reflexió sobre l’evolució de les concrecions polítiques nacionalistes des de l’òptica dels informes de la diplomàcia francesa, que ha estudiat Arnau González Vilalta, i “El record de la Mancomunitat durant el franquisme”, de Giovanni Cattini, que recull totes les opinions que, des de la fi mateixa de la guerra i els primers moments de l’exili, a Perpinyà, fins les concrecions acadèmiques que es van anar produint durant el franquisme (des de les del falangista García Venero a les de Jesús Pabón i Vicens Vives), passant per les polèmiques que van suscitar les tesis de Jordi Solé Tura.

Tots els capítols aquí reunits són d’una gran qualitat i es poden completar amb obres recents que visiten els mateixos temes: Puig i Cadafalch, president de Catalunya, d’Albert Balcells (Dalmau, 2013); Pàtria i progrés: la Mancomunitat de Catalunya (Comanegra, 2014), d’Agustí Colomines i Aurora MadaulaA la recerca de Prat de la Riba (Pòrtic, 2017), de Joan EsculiesLa voluntat i la quimera. El noucentisme català entre la renaixença i el marxisme (Pòrtic, 2017), de Jordi Casassas. A vegades hom es pregunta per què podent gaudir d’obres historiogràfiques tan exactes el debat públic continua tan presoner de mites i malformacions a casa nostra.

Publicat a La Llança, 30/04/2020 

Classe obrera i qüestió nacional

“De vegades em pregunte si Germania Socialista no va deixar passar l’oportunitat d’haver estructurat un nacionalisme valencià d’esquerra”, Josep Vicent Marqués a Tots els colors del roig, 1997

El Primer de Maig de 1972, Germania Socialista va difondre el fullet La classe treballadora davant l’opressió del País Valencià com a poble. Anàlisi marxista del problema nacional al País Valencià. El document va ser reimprès clandestinament almenys dues vegades: el 1973 i en el número 7 de la revista de Germania Socialista, Bloc Roig, del 1976. No fou fins al 1978 que va ser editat i publicat per Editorial Zero Zyx, en castellà, amb un pròleg de Josep Vicent Marqués, i amb el títol Clase obrera y cuestión nacional. Ara, la Institució Alfons el Magnànim-Centre Valencià d’Estudis i d’Investigació, que dirigeix el professor Vicent Flor, n’ha fet una reedició en català, basada en el text del 1978, i adoptant, també, el títol de de l’edició castellana.

Classe obrera i qüestió nacional era la proposta de Germania Socialista per donar respostes “davant l’oblit de molts marxistes del problema nacional i davant els nacionalismes que no es plantegen aquesta lluita lligada a la de la classe obrera“. Quaranta anys després, aquest text serveix de reflexió per a l’esquerra valenciana i, també, per què no, la catalana. La proposta de Germania socialista continua essent essencial encara avui: la construcció nacional mitjançant l’acció política concreta, des d’una òptica transformadora i amb les classes populars com a protagonistes, com així també defensava el mestre Josep Termes quan va definir la importància del catalanisme popular en la configuració del nacionalisme contemporani, especialment d’esquerra, però no tan sols.

Germania Socialista fou un grup de treball polític valencià que va sorgir al voltant de l’any 1970 dins dels corrents de l’esquerra revolucionària de l’època. Situat en el marxisme heterodox, va fer una important tasca teòrica centrada en el País Valencià i va ser pioner en la integració de reivindicacions polítiques vinculades a l’ecologisme, el feminisme i les noves lluites sorgides del Maig del 68. Aquesta reedició —a cura del professor Vicent Galiana i d’Andrés Gomis Fons, director general de Transparència, Atenció a la Ciutadania i Bon Govern de la Generalitat Valenciana— ens transporta a aquella època i per això incorpora una anàlisi prèvia del també professor, a la URV, Xavier Ferré Trill, per contextualitzar el text i Germania Socialista.

Per adquirir el llibre, cliqueu aquí.

50 años del asesinato impune de BASSIRI

Alberto Maestre Fuentes (GRENPoC)

El verano de 1970 representó para el pueblo saharaui el inicio oficial de su lucha por la independencia que, hasta el día de hoy, no ha culminado.

Sahara Ocidental Informação: Agosto 2011

Con la manifestación en El Aaiún el 17 de junio, los saharauis plantaban cara, sin ningún reparo, ante la autoridad colonial española.

No hay que decir que dicha reacción saharaui cogió por sorpresa a la potencia administradora.

“Sus” dóciles saharauis se atrevían a pedir, en la misma capital del territorio, una serie de demandas para mejorar, simplemente, su vida.

Hasta entonces, España había tratado a los saharauis como auténticos menores de edad, tal como más de una vez se reflejaba en el discurso oficialista e, incluso se podía ver sin pudor alguno, en las pancartas que portaban, los saharauis, en las manifestaciones convocadas por el entonces Gobierno del Sahara español.

El 17 de junio dejó claro de que los saharauis no podrían más con el status quo de la colonia, por lo que decidieron mostrarse tal como eran: Un pueblo unido que anhelaba, simplemente, libertad y no depender de nadie, nunca más.

La reacción española no pudo ser otra. Fuerza y represión.

La España de Franco, como cualquier otra dictadura, se sustentó en estos dos conceptos durante toda su existencia. Por lo tanto, no fue de extrañar que también lo hiciera con los saharauis, como así fue.

La legión española se presentó ante los manifestantes y sin dudarlo abrió fuego contra ellos. El resultado oficial fue dos muertos y numerosos heridos.

  • Pero eso solo fue el principio.
  • Lo más grave, si cabe, estaba por llegar.

En las horas siguientes a la disolución a tiros de la manifestación saharaui y en plena noche, se procedió a realizar una redada sin precedentes.

Así se procedió sistemáticamente al allanamiento de domicilios de saharauis, deteniendo a sospechosos de haber participado en la manifestación.

Buscaban a cualquiera, como locos, para arrancarles de sus hogares y llevarlos a prisión.

  • Pero, sobre todo, buscaban a los organizadores.
  • Y si hablamos de organizadores, hablamos de Bassiri.

Mohamed Sidi Brahim, conocido como Bassiri que había huido de Marruecos por defender públicamente que el Sahara Occidental era para los saharauis y, que los marroquíes no tenían ningún derecho histórico ni legal para reclamar su país.

Mohamed Sidi Brahim, conocido como Bassiri que había huido de Marruecos por defender públicamente que el Sahara Occidental era para los saharauis y, que los marroquíes no tenían ningún derecho histórico ni legal para reclamar su país.

Él y su organización promovían la libertad del pueblo saharaui pero desde la óptica de la no violencia.

No podrían tolerar que su país fuera repartido entre los países vecinos ni que estuviera mal organizado.

Así es como Bassiri pudo unir, por primera vez en la historia a los saharauis, sin importar la tribu a la que pertenecieran, con un objetivo común.

Sus ideas cuajaron rápidamente entre la población y cuyo máximo exponente fue la manifestación de El Aaiún.

Los españoles que sabían de las actividades de Bassiri y de su movimiento, no le dieron demasiada importancia, en un primer momento y no lo consideraron un peligro real para su poder.

Pero ésta confiada percepción comenzó a cambiar cuando las autoridades españolas fueron conscientes del alcance real del Movimiento de Bassiri.

Cuando les constó que había un gran número de saharauis afiliados al mismo y, lo más grave de todo, que un número importante provenían de las propias Tropas Nómadas del ejército español, es cuando fueron conscientes del peligro real y de la necesidad de actuar contra ellos.

A partir de ese momento, el gobierno español, intentará neutralizar y desmantelar al Movimiento de Liberación y para ello se estudiarán distintos métodos.

Así, según un informe realizado por la Delegación Gubernativa de la Región Norte de fecha 12 de junio de 1970, “Sobre el partido saharaui clandestino denominado Organización Avanzada para la Liberación de Saguia El Hamra y Río de Oro”, se indicaba el supuesto peligro que suponía dicho movimiento para los intereses españoles y se detallaban las directrices que deberían adoptarse para proceder a su desactivación.

Entre las medidas para conseguirlo, se mencionaban, tal como se indica en el informe, distintas alternativas.

Bassiri fundó el primer movimiento saharaui anti colonial, denominado “Organización Avanzada para la Liberación de Saguia El Hamra y Río de Oro” o Movimiento de Liberación, del cual fue su Secretario General.

Las medidas que proponían, partiendo de la base que el Gobierno español “no puede aceptar de ningún modo, la existencia de este partido”, podían ser, o bien, directas (mediante la fuerza) o indirectas (tendentes a desacreditar a la organización o a extinguirla por medios no oficiales).

Según el mismo informe se recomienda no utilizar las medidas directas, después de analizar las posibles consecuencias.

Además este informe, dejaba bien claro que una acción dirigida contra Bassiri, “no presentaba una gran dificultad en la práctica”, tal como se reconoce, y se sugería, contra él, “la posibilidad de detener, interrogar, sancionar, expulsarlo, etc”, lo cual sería positivo para intimidar a los restantes afiliados y provocar, de esa manera, la desaparición del movimiento.

Tal como se indicaba en el propio informe estudiado, se concluía que la desaparición de Bassiri sería, “lo más probable”, beneficioso para los intereses españoles.

  • Finalmente, Bassiri fue detenido esa misma noche en El Aaiun.
  • Fue llevado a la cárcel de la misma ciudad y oficialmente expulsado a Marruecos, semanas después de su detención.
  • Pero Bassiri nunca llegó a Marruecos.
  • Desapareció de la faz de la tierra. No se le volvió a ver.
  • España no dio ni ha dado, hasta le hecha de hoy, explicaciones sobre su muerte.

¿Murió como consecuencias de las torturas a que fue sometido durante los interrogatorios?; ¿Fue ejecutado?; ¿Quien lo ordenó, Madrid o directamente el Gobernador General del Sahara español?

  • Este año se cumplirá medio siglo de su “desaparición”.
  • España convirtió a Bassiri lo que es hoy para el pueblo saharaui, un héroe. Su primer héroe nacional.
  • Coincidiendo con este fatídico aniversario, sería hora que España hablara de este crimen de estado no resuelto.
  • Dudo que lo haga, no nos engañemos.

Mientras tanto, con motivo del 50 aniversario de su asesinato y, aprovechando el proyecto que hemos realizado entre 15 autores españoles y saharauis, sobre relatos, he tenido el honor de escribir el capítulo sobre Bassiri, en el cual, utilizando distinta documentación, he podido construir un relato creíble y veraz.

El libro lleva como título “Saharauidades” y el 31 de marzo último era la fecha escogida para su lanzamiento en Barcelona.

Debido a la situación existente en estos momentos, motivada por el Coronavirus, el lanzamiento, evidentemente, ha sido aplazado hasta que pase esta pandemia mundial.

Este libro será un nuevo instrumento más para visualizar el problema del Sahara Occidental y del asesinato, no resuelto, del líder Bassiri.

Publicado en Diario el Minuto, 07/04/2020

‘Revista de Catalunya’ en obert

El tancament de llibreries i la decisió d’aturar l’enviament del darrer número d’acord amb l’ordre de confinament dictada pel president de Catalunya va fer que la Revista de Catalunya decidís oferir, de manera excepcional, el número 309 sencer en obert. Pitgeu aquí.

La Mancomunitat, en un nou llibre

Enric Ucelay Da Cal, Josep Pich & Arnau González Vilalta (eds.) L’aparença d’un poder propi. La Mancomunitat de Catalunya i el catalanisme, Editorial Afers: 2019.

En el llarg camí de la institucionalització contemporània d’un organisme de govern autònom per a Catalunya, la Mancomunitat (1914-1925) és el primer intent. Al cap d’un segle de la seva creació, la historiografia reclama fer anàlisis innovadores d’una institució de la qual semblaria que ja s’ha dit tot. Què aporta de nou aquest llibre? Un dels compiladors, Enric Ucelay Da Cal, ho explica en el vídeo. Agustí Colomines, investigador principal del GRENPoC, ha escrit un dels capítols d’aquest llibre: “La Mancomunitat, entre el centralisme estatalista i l’autonomisme catalanista“.

Todo lo que queríais creer sobre Cataluña era mentira. Todo lo que os explicamos sobre España era verdad

Xavier Diez (@Herodot10), historiador

Existe un gran debate entre historiadores para tratar de comprender las causas que provocaron el hundimiento de la Unión Soviética. En las discusiones, se destacan numerosos factores que los observadores coetáneos constataban -el atraso tecnológico en el ámbito civil, la imposibilidad de seguir el ritmo de la carrera armanentística sin comprometer la viabilidad de la economía doméstica, el desabastecimiento crónico,…- pero existían otros más intangibles, más difíciles de calibrar, pero quizá más relevantes a la hora de explicar la verdadera fragilidad de lo que todos consideraban una superpotencia. La realidad, más allá de toda propaganda y apariencia, es que en los últimos años de la URSS se propagó, a la manera de una epidemia incontrolable, una profunda desmoralización colectiva y una verdadera pérdida de confianza en el sistema, que precipitó un derrumbamiento con efectos devastadores entre millones de soviéticos desengañados ante el comunismo y castigados por el capitalismo salvaje posterior. Es la época en que se popularizó aquella cita tan significativa y que incluso recogió Fernando León de Aranoa en su mítica película Los Lunes al sol. “Todo lo que nos explicaban sobre el comunismo era mentira. Pero todo lo que nos explicaban sobre el capitalismo era verdad.”

Era exactamente así. Cierto monopolio de los medios y la educación según el cual el comunismo resultaba ser el mejor de los mundos posibles contrastaba con una realidad difícilmente digerible. En otros términos, la realidad soviética se fundamentaba en la mentira. Más allá de la retórica revolucionaria, existían desigualdades y un sistema social fundamentado en la ausencia de libertades personales hasta convertir la vida cotidiana en una experiencia frustrante y asfixiante. Eso no significa que no hubiera millones de ciudadanos soviéticos que creyeran, con fe religiosa, en las mentiras que se difundían desde el Kremlin. Pero a medida que se profundizaba la distancia entre mensajes triunfalistas y la dura y cruda realidad, el régimen se tambaleaba, puesto que hasta las mejores mentiras tienen un límite. Y finalmente, el muro, si bien empujado por la disidencia y un incrédulo occidente, acabó cayendo por su propio peso.

No es la primera ni la última potencia que se desploma, desconcertando a cualquier analista. En 2007, el historiador británico John Darwin publicó un interesante libro, El sueño del imperio. Auge y caída de las potencias globales, 1400-2000 (Taurus, 2012) que indagaba sobre el fenómeno de las decadencias que se llevaban por delante a antiguas potencias. A pesar de que existen contextos y factores singulares que ayudan a explicar estos procesos complejos, sí que existe una constante. Las naciones se aguantan en la medida en que existen consensos e intereses compartidos -aunque sean asimétricos- y se disuelven cuando estos factores desaparecen y aparecen ante los ojos de sus súbditos las debilidades y las falsedades sobre los cuales se fundamentaban.

Quien esto escribe no se considera determinista en absoluto, sin embargo, España, “el país más fuerte del mundo porque lleva siglos intentándose destruirse a sí misma sin conseguirlo”, según comentario irónico atribuida a Otto von Bismark, se fundamenta, como la mayoría de naciones del mundo, en ficciones y mentiras. El problema es que la España actual se basa en el mito fundacional de “la democracia que nos dimos” o una Constitución, la de 1978, que nació entre sables, se redactó entre grandes presiones de los poderes fácticos, se aprobó con grandes irregularidades en el censo, sin otra alternativa, y que, en el fondo, resultó ser la continuación del franquismo por medios democráticos. Aun así, funcionó durante varias décadas. El consentimiento de los gobernados, ya fuera por la necesidad de creer en la democracia, ya fuera por miedo, ya fuera por ilusión, funcionó mientras el estado profundo se retiró a la discreción de las cavernas, los cuarteles, los juzgados o las sacristías. Pero esta década que dejamos atrás ha resultado ser letal. La involución respecto a libertades democráticas, el saqueo de los ahorros populares producido por la banca, las reformas laborales que han empujado a los trabajadores españoles a los peores grados de degradación y precariedad continental, los escándalos económicos y morales protagonizados por la familia real, la represión contra la disidencia o la salida del armario de los grupúsculos fascistas reconvertidos en partidos políticos y aplaudidos y promocionados por unos medios de comunicación que jalean la violencia contra quien es o piensa diferente, han desnudado un régimen que por algún tiempo aparentó ser una democracia.

Pero quizá en este contexto de degradación democrática, ya surgidos desde la primera mayoría absoluta de Aznar, lo que ha resultado ser la principal prueba de estrés a la que se ha sometido la democracia española ha sido el “procés catalán”. El independentismo, que pasó en poco más de una década, de un quince a un cincuenta por ciento (sesenta si contabilizamos a los nacidos en Cataluña), no deja de representar una expresión política que sirve para desmontar la mentira de la democracia española. Muchos independentistas consideraron que la ruptura con el reino de España era la mejor manera de asegurar un sistema político decrépito cuyas instituciones se disuelven aceleradamente, en el que el franquismo emerge de las catacumbas, y pilares básicos del estado como la policía o la judicatura se han conjurado para aplicar un lawfare impropio de cualquier país europeo. Cualquier espectador que haya visionado la recomendable película de Roman Polanski “El oficial y el espía” podrá hallar inquietantes paralelismos en la manipulación de pruebas, la bancarrota del sistema mediático y judicial, la prevaricación o la miseria moral disfrazadas de patriotismo del que ha abusado la España de 2017-2020. En todo este patético contexto en el que se mantiene en la cárcel a disidentes por cargos inventados en una parodia de juicio, España parece autodestruirse a partir de una nueva autarquía judicial ante una Europa escandalizada por la deriva inquisitorial y la resurrección de las invenciones historiográficas del XIX como los mitos de la Reconquista, la visión teleológica de España y un anhelo de recentralización que lo que ha hecho ha sido polarizar un país que, por mucha banderita que camufle sus vergüenzas, se odia a si mismo.

Es cierto, la “rojigualda” ha servido en cierta manera como venda en los ojos para negarse a ver lo que sucedía con Cataluña, una lucha democrática para detener la deriva autoritaria iniciada con Aznar. Pero la formación del último gobierno español ha servido precisamente para exhibir a todo el mundo aquella dimensión trágica y autodestructiva que Alejandro Amenábar ha retratado en forma de película. Para evitar un gobierno con presencia de una izquierda (como es el espectro Podemos y los restos del naufragio del PCE) que, sin exageración alguna, podríamos considerar como moderada, e incluso conservadora. Pero en las últimas semanas, para evitar ese gobierno de coalición (tildado de rojo-masón-marxista-separatista), hemos asistido a rogativas por parte de una iglesia ultramontana, llamadas al golpismo por parte de uniformados, amenazas en la calle (penoso el episodio de asedio al diputado de Teruel existe), la ultraderecha exhibiéndose impunemente en las calles y con varios pies en las instituciones y tribunas en los medios. En fin, la involución de la última década, fundamentada en el uso torticero de leyes y tribunales, e incluso de una reinventada constitución que se alude para prohibir, restringir o reprimir, ha convertido España en una piscifactoría de pirañas. No hay más que ver el comportamiento indigno de decenas de diputados conservadores insultando, intimidando y amenazando a quienes no piensan como ellos. La crispación inoculada por los hijos del franquismo que, durante los ochenta y noventa habían quedado en segundo plano, han tomado los megáfonos y tratan de disputar las calles, con cobertura policial, jurídica y mediática.

Y, efectivamente, en muy pocos meses, España ha perdido el prestigio que había tardado décadas en conseguir. Y ahora, como durante los sesenta o inicios de los setenta del siglo pasado, una España que reprime la disidencia y que se siente profundamente insegura, se ha convertido definitivamente de la Turquía occidental, que quizá todavía posee algunos recursos menguantes para comprar espacios en la prensa (España Global) o sobornando o intimidando algunos funcionarios europeos, como hace regularmente Arabia Saudí. Pero el algodón de los presos políticos y los exiliados no engaña, puesto que son ellos los que venían alertando de esta deriva suicida de una España que trata de creerse sus propios mitos (incluso el tan apolillado Don Pelayo), y que dejan claro que este país se está haciendo daño a sí mismo. Ya sé que los prejuicios contra unos catalanes que nunca han sido aceptados como lo que son, una nación diferenciada de la castellana, que es la que ocupa la hegemonía de la identidad española, ha supuesto una venda en los ojos, y sobre todo, unos tapones en los oídos para no escuchar ciertas verdades incómodas. Pero todo lo que buena parte de los españoles querían creer sobre los catalanes (los mitos del supremacismo, el egoísmo,…) era mentira. Sin embargo, todo lo que los independentistas explicaban sobre España (que no es una verdadera democracia, que el Estado está ocupado por el franquismo fáctico e ideológico) era verdad. Muchos españoles de izquierdas, viendo las rogativas de un clero reaccionario o las impunes amenazas fascistas, empiezan a darse cuenta del problema. Evidentemente, no hay nada más letal y disolvente para la viabilidad de un Estado que sus mentiras se hagan evidentes. El emperador desfila desnudo, y aunque el niño que lo señala sea catalán, y por tanto, silenciado por los medios y boicoteado por los prejuicios, es cuestión de tiempo que todo el mundo se dé cuenta. Bueno, de hecho, todo el mundo se está dando cuenta, aunque la mayoría de españoles estén tardando bastante en reconocerlo.

Postdata:

Queridos Trolls. Ya sé que algunos de vosotros os indignaréis con este artículo, y probablemente os veréis tentados de constatarlo en vuestros comentarios. Tenéis, por supuesto, todo el derecho a hacerlo. Pero quizá, para haceros reflexionar, comparto una confiencia. A menudo muchos os preguntaréis cómo es posible que con cero apellidos catalanes y ninguno de mis abuelos nacido en Cataluña me haya pasado, como tantos otros, a defender la ruptura con vuestro país. Y sí, ha sido en muchos de los comentarios de desprecio, profundamente ofensivos, que vengo leyendo desde hace veinte años en cualquier noticia referida a Cataluña. Me sorprendió, primero; me entristeció después y me aleccionó finalmente que la incapacidad de aceptar una realidad incómoda se tradujera en una exhibición de prejuicios tan indocumentados que solamente pueden estar motivados a medias por la atrevida ignorancia y el estéril resentimiento. Pero quizá lo que más me molestó es que tantos y tantos comentarios insultantes no fueran nunca rebatidos por nadie con suficiente autoridad moral para poner en evidencia el simple hecho que, quien siembra vientos, acaba cosechando tempestades. Que sepáis que poseéis una responsabilidad a la hora cuestionar la viabilidad de vuestro país, mucho mayor que quienes fuimos a votar el 1 de octubre para expresar nuestra determinación por divorciarnos de vosotros.

Xavier Diez és membre del nostre grup de recerca. Aquest article va ser publicat el 13/01/2020 a Diario16.

A favor de Lluís Companys

El 13 d’agost de 1940, els agents de la Gestapo van capturar el MHP Lluís Companys a La Baule-les-Pins (França). Allí va començar el camí cap al suplici de la tortura i el posterior afusellament, el 15 d’octubre de 1940. Amb motiu d’aquesta commemoració hem volgut reproduir un breu article que el professor Agustí Colomines va publicar el 3 de juny del 2013 al desaparegut diari digital elsingular.cat. En alguns aspectes, aquest article és premonitori. El franquisme rebrota entre antics comunistes i socialistes espanyols degut a la difusió d’un nacionalisme espanyolista xenòfob.

Lluís Companys el dia que va retornar a Barcelona després de la victòria del Front d’Esquerra el 16 de febrer de 1936.

Les bajanades que deixa anar darrerament el periodista Hermann Tertsch, un exmembre del Partit Comunista d’Euskadi reconvertit a l’espanyolisme per la via del Foro de Ermua, són avui una mostra més de les posicions radicalment reaccionàries que predominen en la política espanyola. No és ell sol, ni tots els reaccionaris són de dreta, però aquesta mena de personatges es multipliquen dia a dia. L’última bestiesa que ha dit Tertsch és que Lluís Companys va ser com Franco, un colpista. La ignorància és atrevida, sobretot si va tenyida d’una passió política més pròpia dels anys trenta que de l’actualitat.

arnerCom va escriure l’enyorat Josep Termes, Lluís Companys va protagonitzar tres moments polítics que, certament, van ajudar a configurar-lo com a mite de la història de Catalunya. En dos d’aquests moments, el 6 d’octubre de 1934 i el 19 de juliol de 1936, va tenir-hi un protagonisme que és la font de les grans discussions que provoca la figura històrica presidencial, fins al punt d’entelar el tercer moment històric: el seu afusellament el 15 d’octubre de 1940. La figura del president màrtir va néixer aleshores. Sense aquests tres episodis, la resta de la seva vida d’agitador polític no sobrepassa el nivell dels grans dirigents de l’esquerra catalana d’aquell temps. Sense aquests tres episodis, per tant, Companys no seria superior a Francesc Macià, Antoni Rovira i Virgili, Jaume Carner, Pere Coromines, Marcel·lí Domingo, Francesc Layret, Salvador Seguí o Joan Peiró. Ni com a periodista de La Lucha, ni com a advocat d’obrers, ni com a assessor del moviment rabassaire, Companys no va destacar molt, tot i que la tesi de Josep M. Ortiz Arilla, del 2010, ressalta la notorietat de la faceta de periodista de Companys que fins ara no s’havia valorat prou. Fins a la Segona República, la carrera institucional de Lluís Companys era pobra: va ser regidor de l’Ajuntament de Barcelona, però per poc temps, i diputat per Sabadell a resultes de l’assassinat de Layret. Durant la República, fou Governador Civil de Barcelona, president del Parlament de Catalunya i Ministre de Marina, un càrrec més aviat exòtic. En cap d’aquests càrrecs no va destacar gaire. Fins que no fou nomenat president de la Generalitat, Companys havia viscut a l’ombra, primer, de Francesc Layret, i després, un cop unificat el republicanisme amb la creació d’ERC, de la de Francesc Macià, la figura mítica del qual arrencava dels fets de Prats de Molló. Però la mort heroica de Companys encimbellà el president-màrtir a la categoria de símbol de les llibertats de Catalunya.

“Si Lluís Companys va morir com a president de la Generalitat, just és que els catalans retem a la seva memòria un homenatge unànime.

Lluís Nicolau d’Olwer

El que ha dit Hermann Tertsch amb relació a Companys no és nou ni va inventar-s’ho Pío Moa, aquest exterrorista del GRAPO que és avui el paladí de l’extrema dreta historiogràfica espanyola. Tot arrenca de la injusta i agra reflexió de Francesc Cambó en les seves memòries: “L’afusellament fou un immens error de Franco. Injust? Ell, el 6 d’octubre del 1934 havia comès igual delicte que els militars i fou indultat. El 1936 ell féu afusellar tots els militars revoltats”. La ràbia de Cambó no té perdó, atès que no va escriure aquestes línies a cop calent, sinó a l’exili després d’haver sufragat econòmicament la revolta militar dels “nacionals”. És evident, però, que molts lligaires van fer de Companys l’ase dels cops perquè van patir les conseqüències de la persecució indiscriminada i brutal de les patrulles de control i dels escamots que la Generalitat presidida per Companys no va escapçar. Però l’envestida de Cambó no va ser compartida per altres, diguem-ne, “moderats”. El republicà Lluís Nicolau d’Olwer, un exlligaire i membre d’Acció Catalana Republicana que el 1936 va arribar a ser Ministre d’Economia i governador del Banc d’Espanya tot i ser un reputat hel·lenista, va donar una visió de Companys contrària a la de Cambó, també condicionada precisament per l’afusellament: “si Lluís Companys va morir com a president de la Generalitat, just és que els catalans retem a la seva memòria un homenatge unànime. Just i àdhuc diria necessari. Si, bandejant per una estona les nostres diferències donem caliu a allò que ens és comú i ens agermana, una llengua i una bandera elles totes soles no fan un poble. Sense l’esperit nacional, és a dir, el sentiment solidari, el desig de convivència, l’anhel de realitzacions comunes, la llengua és només un vehicle de picabaralles i la bandera un element decoratiu. Si això ens arribés Catalunya ja no fora sinó un record a les planes de la història i un nom damunt les cartes geogràfiques. Sense aquell esperit, la commemoració de la mort del nostre president només seria una data inscrita d’esma al calendari i tan se valdria esborrar-la’n”. Si Nicolau d’Olwer era un liberal en una època en què no n’hi havia ni a Catalunya ni a Espanya, qui fou el seu secretari i destacat assagista, Domènec de Bellmunt, pseudònim de Domènec Pallerola i Munné, va explicar-nos com va percebre la generació dels exiliats l’afusellament de Companys: “una figura popular que arribà a l’emigració cansada, decebuda, gairebé exhaurida per uns anys de lluita incessant, s’aixeca de la seva tomba al damunt d’una muntanya sinistrament simbòlica i pren proporcions gegantines de bandera, de símbol, de màrtir de la pàtria. Lluís Companys ja no és el Lluís Companys que nosaltres coneguérem. Ens l’ha pres la història, la llegenda, el mite […] Lluís Companys, que sabé viure com un lluitador, sabé morir com un heroi, com un màrtir de la pàtria. La seva figura i el seu nom han pres ja l’aurèola i la puixança mística dels grans immortals. I esdevingut estel, esdevingut bandera, esdevingut esperit pot fer el miracle de la resurrecció catalana, de la renovació catalana en una pàtria unida, vigorosa i digna”.

La història és sempre complexa i no lliga bé amb el format de les tertúlies. La història és argument i recolza en fets. Companys no es va revoltar contra ningú el 6 d’octubre de 1934. Va promoure, això sí, un acte d’insurrecció institucional quan no li calia, atès que ostentava el poder a Catalunya, el qual va conseqüència del pacte d’ERC amb el PSOE i l’esquerra espanyola que era al darrera de la revolta minaire d’Astúries. Companys no pretenia enderrocar la República ni separar-se’n. Ja sabem com va acabar el Sis d’Octubre. En produir-se els esdeveniments, la resposta popular va ser mínima i el general Domènec Batet aconseguí de dominar-los amb el mínim de destruccions i d’efusió de sang. La dreta i alguns sectors militars no van perdonar mai a Batet que actués amb tanta contenció, fins al punt que aquest general, que havia estat cap de la casa militar del president Niceto Alcalá-Zamora, va ser condemnat a mort pels franquistes en un consell de guerra sumaríssim i va ser afusellat sense contemplacions el 18 de febrer de 1937. Paradoxes de la política i de la historia, oi? Companys i Batet, els dos protagonistes d’aquell Sis d’Octubre que fa dir bestieses a Hermann Tertsch van ser afusellats per ordre de la mateixa persona: Francisco Franco, el colpista de veritat. L’únic colpista dels anys 30, si exceptuem l’intent de cop d’Estat del 10 d’agost de 1932 protagonitzat pel general José Sanjurjo, el que es coneix com la Sanjurjada. Sanjurjo i Franco van compartir de nou les ànsies d’acabar amb la República l’estiu del 1936. Sanjurjo va morir el 20 de juliol d’aquell estiu en circumstàncies encara no del tot clares, Franco, un cop guanyada la guerra, es va convertir en el dictador que va tenir-nos oprimits fins a la seva mort el 1975. Va començar afusellant polítics demòcrates i va acabar de la mateixa manera. La desgràcia és que, al cap de quatre dècades, l’herència intel·lectual franquista triomfi avui entre els extremistes de tot pelatge de Madrid.

Marc Macià i Farré, nou membre del GRENPoC

El professor Marc Macià i Farré s’incorpora com a investigador al nostre grup de recerca. Marc Macià, es pofessor associat a la Universitat de Lleida (UdL) i a la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Nascut a les Borges Blanques el 4 d’octubre de 1983, el 2016 es va doctorar en història contemporània a la UdL amb la tesi Dictadura i democràcia en el món rural català: les Borges Blanques 1923-1945. És especialista en nacionalisme i en humanitats digitals. Entre els seus interessos com a investigador també s’ha centrat en la història de l’Àsia Oriental i en la dels videojocs.

Del conflicte al compromís: lliçons sobre la creació d’un estat

Carne Ross (@carneross), diplomàtic

© Reuters

No hi ha cap llibre que fixi les regles per arribar a la independència i les lliçons de la història són dures, escriu Carne Ross, fundador d’Independent Diplomat, un prestigiós grup d’assessoria diplomàtica amb seu a Nova York, Brussel·les i Ginebra. Aquest article fou publicat en anglès a The Independent, el 19 de juny, a manera de resposta a un polític independentista que va demanar-li consell.†

Fa uns dies, el líder d’un moviment que reclama un estat propi em va preguntar què calia fer per aconseguir-lo. No era una pregunta fàcil de respondre, evidentment. Però després d’haver participat en diverses lluites d’autodeterminació arreu del món, vaig transmetre-li el que n’he après. Les lliçons sobre l’autodeterminació —convertir-se en un estat—no s’extreuen a partir d’estudis acadèmics, de l’anàlisi jurídica o dels llibres… sinó d’una llarga experiència. La meva organització, Independent Diplomat, i jomateix hem assessorat dos dels últims tres països que s’han independitzat, Kosovo i el Sudan del Sud (el tercer a independitzar-se més recentment ha estat Montenegro). He assessorat els governs i els partits d’altres països que fins ara no han aconseguit l’objectiu d’independitzar-se: Palestina i Catalunya. He treballat o he parlat amb líders i activistes de Barcelona, Papua Occidental, Caixmir, Sàhara occidental i Somalilàndia i fins i tot del Tirol del Sud. De fet, he acudit al Consell de Seguretat de les NN.UU. en nom d’almenys cinc d’aquests moviments independentistes. Vaig treballar-hi com a diplomàtic britànic, i per això he viatjat en una cabina de primera classe, però també he rebut el tracte del bestiar i se m’hi ha barrat el pas.

Aquesta última circumstància em porta a exposar la primera lliçó, que és difícil d’assumir per als aspirants a tenir un estat. Els paons no voten per Nadal (o el dia d’Acció de Gràcies). El sistema internacional d’estats consolidats no està gens predisposat cap als nous estats. Potser això no sorprendrà gens. A molts estats, des del Níger fins a Espanya, els preocupa la possibilitat de trencar-se. Als governs i als governants no els agrada perdre poder. La gent pot sentir-se desconcertada per la perspectiva de la “secessió”, especialment si considera que afecta als seus drets.

Però no n’hi ha prou amb rebutjar els sentiments forts, un refús que massa sovint es tradueix en repressió.La decisió del govern britànic de permetre un referèndumsobre la independència escocesa va ser excepcional i sàvia.

Contrasta amb la resposta punitiva d’Espanya contra el nacionalisme català: alguns dels polítics que van organitzar una votació pacífica a Catalunya són a la presó. En tots els casos d’autodeterminació (potser amb l’excepció de Palestina), el sistema basat en l’estat consolidat era, de bon començament, hostil a la proposta. A Kosovoi al Sudan del Sud la predisposició inicial de les NN.UU, de la UE i d’altres organismes era negativa fins que va deixar de ser-ho (per bé que més tard canviessin de parer i Kosovo encara ara no sigui un estat membre les NN.UU.). En ambdós casos es va viure un procés diplomàtic dolorós i tortuós per arribar a una conclusió òbvia per a tota persona que hagués viscut sobre el terreny: els dos estats havien de néixer o la guerra estava assegurada.

A conseqüència d’aquesta hostilitat sistèmica dels estats consolidats, la segona lliçó és clara:no hi ha cap model per poder esdevenir un estat. No hi ha cap comitè ni cap reglament de les NN.UU. per examinar aquests casos. No hi ha cap lloc web per explicar com es fa. Cada cas és diferent. Al capdavall, un només s’independitza si estira del carro ell mateix. No us ho regalarà ningú, tot i que, en última instància, són altres estats els que us han de reconèixer com a estat (una paradoxa bàsica que és al cor del problema): les declaracions unilaterals d’independència serveixen de ben poc i sovint provoquen encara més resistència.

Com que el procés no està institucionalitzat, a la pràctica, i segurament també en la teoria, l’autodeterminació té molt poc a veure amb la llei —excepte en alguns casos estranys. Hi ha molts i voluminosos textos legals sobre els criteris per assolir la categoria d’estat: la convenció de Montevideo i d’altres. Però he constatat que aquests tractats són en gran part irrellevants i només serveixen com a eines per a l’anàlisi retrospectiva. L’opció de reconèixer un estat és sempre un acte polític dels altres estats. Els tribunals internacionals no prenen la decisió, encara que les seves resolucions puguin confirmar la necessitat d’una decisió (com ha fet la Cort Internacional de Justícia amb el cas del Sàhara Occidental). Els arguments legals poden reforçar les decisions polítiques, però no són mai el primer argument. Una vegada vam aconsellar al govern de Kosovo que no distribuís un document jurídic que avalava la demanda d’adquirir la condició d’estat. Per què ho vam fer? Perquè era molt feble. En canvi, el cas de Kosovo era políticament fort: la gran majoria de la població volia la independència i la província havia estat governada per separat des del 1999.

En un altre cas, més estrany, la llei sí que importava realment. Però no era el dret internacional. En el cas de Montenegro, Sèrbia i la resta del món va acceptar la celebració d’un referèndum d’independència, i la posterior separació, perquè Montenegro ja tenia l’estatus de república en la constitució de l’estat —de curta durada i que actualment ja no existeix— de la República Federal de Iugoslàvia, la qual derivava de la constitució de la federació comunista de Iugoslàvia redactada per Tito. Kosovo no havia gaudit d’aquest estatus constitucional, tot i que era part del país, i aquest va ser un dels arguments que Sèrbia va esgrimir per oposar-se a demanda kosovar d’independència, que era igualment legítima. Una conclusió necessària, la tercera lliçó: la llei no defineix i no hauria de definir la legitimitat.

“Es podria omplir una biblioteca amb les resolucions de les Nacions Unides que exigissin un estat palestí, i no obstant això Palestina no és independent

En quart lloc, i aquesta reflexió no agrada als moviments d’alliberament nacional: l’estat que més contribueix a l’autodeterminació és el que esteu deixant. Per a Catalunya, la feroç oposició de Madrid a qualsevol procés d’autodeterminació ha actuat de palanca, almenys de moment.

El principal obstacle per al reconeixement de Somalilàndia per part d’altres estats, que d’altra banda elogien l’estabilitat i la democràcia d’aquest país, rau a Mogadiscio. I no cal ser un expert en l’Orient Mitjà per copsar que el país al qual afecta més la lluita de Palestina per esdevenir un estat és, per descomptat, Israel (seguit de prop pels Estats Units).

En cinquè lloc, i aquest aspecte és més del grat dels moviments d’alliberament: no et rendeixis mai. Durant dècades, els estadistes i els anomenats experts van creure que Timor no s’independitzaria mai d’Indonèsia. Els líders de Timor Oriental, que quan no estaven empresonats eren a l’exili, es passejaven pels passadissos de les NN.UU. i d’altres organismes semblants i, en el millor dels casos, eren rebuts amb cortesia però amb indiferència (personalment he experimentat la mateixa sensació diverses vegades). No es van rendir mai. I avui Timor Oriental és independent. He conegut els valents líders de Papua Occidental, un indret que hauria de ser alliberat de la mateixa opressió que van suportar els timoresos orientals. Espero que un dia ho aconseguiran. Ells també han après aquesta lliçó. El Caixmir tampoc no renunciarà: la persistència de la seva lluita exigeix, com a mínim, ​​algun tipus de resolució. El problema no desapareixerà tot sol.

Sisè, els compromisos de la “comunitat internacional”, com ara el dret internacional, no comptem per a res. Podeu omplir una biblioteca sencera amb les resolucions de les Nacions Unides que exigeixen un estat palestí, inclosa la resolució 67/19 11317 de l’Assemblea General que va dotar Palestina d’una mena d’estatus especial a les NN.UU, i les ur-resolutions 242 i 338 amb les quals es va aprovar l’anomenada “solució” dels dos estats i, no obstant això, Palestina no és un estat independent.

Al Sàhara Occidental, el 1991 el Consell de Seguretat de les NN.UU. va acordar que s’havia de celebrar un referèndum d’autodeterminació i des de llavors s’ha repetit aquest compromís anualment —i de vegades semestralment. Es va organitzar una cara missió de les Nacions Unides que vetlla per aquest referèndum. La “comunitat internacional”, és a dir, els països poderosos que dirigeixen les NN.UU, coneguts com a P5, no han fet res per complir el compromís que havien adquirit. Moltes vegades, i sense cap mena de complaença, he advertit els amics palestins que és un gran error creure que pel fet que “ells” els hagin promès un estat propi, al final estaran a l’altura de les seves obligacions i els el concediran. No funciona així.

En setè lloc, en tots els casos recents d’autodeterminació problemàtica, els Estats Units han esdevingut cabdals. Kosovo i el Sudan del Sud es va independitzar perquè els EUA així van decidir-ho i van arrossegar la resta de la comunitat internacional a fer el mateix. Si els EUA decideixen que és el moment per a un estat palestí veritablement independent, tal com hauria de ser, llavors estic segur que això passarà. En aquest àmbit, el món multipolar encara no s’ha manifestat. Com si es tractés de plantejar una contraproposta a la independència de Kosovo, a la qual Moscou es va oposar formalment tot i acceptar-la en privat, Rússia va encoratjar la independència d’Abkhàzia i Ossètia del Sud. Aquests dos candidats a esdevenir estats van ser reconeguts per cinc països, incloent-hi els sàtrapes russos, Veneçuela i Síria. Una altra qüestió és si els Estats Units suportaran l’actual descens de la seva influència com a potència determinant.

Finalment, la pitjor lliçó de totes.

Somalilàndia és una democràcia i un exemple d’estabilitat a la Banya d’Àfrica. Té plantejada una forta disputa legal per esdevenir estat, ja que argumenta que existia amb anterioritat a la creació de Somàlia. La població ha votat aclaparadorament per la independència. Des del 1991 ha exigit pacíficament que se l’acceptés com a estat independent (i de fet va ser-ho un cop després de la descolonització britànica). Somalilàndia no ha estat reconeguda per cap altre estat i ha d’aguantar la indignitat que la BBC l’anomeni “separatista”, com si fer-ho definís alguna cosa.

“Cap dels països afectats no estaria disposat a admetre-ho, però va ser la violència allò que va desencadenar el procés que va acabar amb la declaració d’independència de Kosovo

El Front Polisario, que representa els pobles indígenes del Sàhara occidental ocupat, ha esmerçat gairebé 30 anys amb pacífics i a la vegada infructuosos esforços diplomàtics per exigir el compliment de la promesa feta per la comunitat internacional que es convocaria un referèndum d’autodeterminació. Durant tot aquest temps, el Polisario s’ha negat a reprendre la lluita armada per aconseguir l’alliberament, malgrat les múltiples provocacions, incloent-hi l’annexió irregular marroquí del territori sahrauí. Han demostrat tenir paciència i un profund compromís per trobar una resolució pacífica. Quin ha estat el resultat? No hi ha hagut referèndum i les possibilitats que se’n convoqui un són escasses. El Front Polisario i 175.000 refugiats expulsats pel Marroc el 1975 viuen als camps de refugiats del desert del Sàhara.

Un matí a Nova York, poc abans del referèndum sobre la independència del Sud del Sudan, conseqüència de l’acord d’alto el foc que va acabar amb la llarga i increïblement sagnant guerra civil sudanesa, el Consell de Seguretat de les Nacions Unides va celebrar el que es va denominar una reunió formal per aprovar la votació. Van assistir-hi personalitats influents com Hillary Clinton, llavors secretària d’Estat dels Estats Units, i el secretari general de les Nacions Unides. Jo també hi era amb un líder sudanès del Moviment d’Alliberament del Poble del Sudan (SPLM) que havia estat convidat a parlar en aquell fabulós fòrum. Per casualitat, aquell mateix dia, però a la tarda, el Consell de Seguretat s’havia de reunir privadament en les anomenades “consultes informals” per debatre, i no fer res, sobre el Sàhara occidental. El Front Polisario no va ser convidat a parlar-hi, sinó que es va haver d’esperar fora de la cambra privada amb el sudanesos. El líder de l’SPLM es va aturar i jo vaig fer les presentacions: es van trobar dos líders de l’alliberament nacional, ambdós exguerrillers, que exigien la independència. La primera pregunta que el representant sahrauí va fer al sud-sudanès atacava el moll de l’os: per què el sud del Sudan havia aconseguit un referèndum d’independència i ells no? El líder de l’SPLM no va dubtar gens i va respondre-li: perquè nosaltres vam deixar molt clar que si no ho aconseguíem tornaríem a la guerra l’endemà.

Tota una lliçó, que era la mateixa que havia après a Kosovo. El Consell de Seguretat de les NN.UU va rebutjar fer res sobre quin havia de ser l’estatus de Kosovo després que la intervenció de l’OTAN del 1999 acabés amb el control serbi de la província. Hi va haver moltes converses, però cap acció real per resoldre la qüestió de la independència que reclamava la població majoritària albanokosovar. El 2004, es van produir uns aldarulls mortals a Kosovo provocats, en part, per la forta frustració derivada de la manca de solucions. Hi van perdre la vida catorze persones. La província va caure en la violència. Diversos alts càrrecs dels EUA i de la UE van visitar la zona amb rostres de preocupació. Jo hi era (el govern britànic m’havia destinat a les NN.UU.) i els vaig dir: facin el possible per tal que s’independitzin o es tornaran a repetir els disturbis i seran més greus. Altres persones van dir el mateix. Cap dels països afectats no estaria disposat a admetre-ho, però va ser la violència allò que va desencadenar el procés que va acabar amb la declaració d’independència de Kosovo el 2008.

La lliçó no podia ser més clara, però tal vegada calgui explicar-la. Cal facilitar alguna mena de consens i de fòrum internacional per abordar les diverses demandes d’autodeterminació a tot el món i que són potencialment violentes. El traçat arbitrari de les fronteres a l’Orient Mitjà, a l’Àfrica i a Àsia que han fet els ineptes i irresponsables funcionaris colonials ha provocat una gran quantitat de crisis d’autodeterminació encara no resoltes. El Caixmir, font de conflicte entre dos països amb armes nuclears, no és tan sols una qüestió d’interès local. Necessitem uns criteris acceptats per tothom per avaluar la legitimitat d’aquestes demandes, incloent-hi, per exemple, la protecció de les minories, la no interferència de poders externs i l’adhesió als principis democràtics (la no violència també pot ajudar-hi), i per això necessitem un espai per poder parlar-ne sensatament. No pot ser un tribunal, ja que aquestes disputes no es presten a un arbitratge legal. Són assumptes polítics que s’han de resoldre per mitjans polítics: negociació, negociació i més negociació.

Així doncs, aquest va ser el consell que vaig donar al líder independentista. S’ho va prendre bé, però amb preocupació, perquè no totes aquestes observacions eren ben rebudes. Tot i que viu envoltat de guerra, és un home de pau i raonable. No em va agradar haver-li de dir que l’amenaça de la guerra havia estat decisiva en els dos exemples d’autodeterminació “reeixida” en els qual he intervingut, però la veritat és que ha estat així. I en tots dos exemples, els estats resultants han esdevinguts problemàtics i, en el cas del Sudan del Sud, terriblement violent a conseqüència de les rivalitats locals. Aquest és un dels exemples que sovint s’exhibeix erròniament a nivell mundial per oposar-se a tots els que busquen nous estats. Però estic segur que ell, com jo, preferiria aconseguir-ho d’una altra manera. Li agradaria poder debatre la seva demanda d’autodeterminació d’una manera més sensata i, sobretot, pacífica.

[Traducció: Agustí Colomines] Article original en anglès: “From conflict to compromise: Lessons in creating a state”, publicat al diari londinenc The Independent, del 19 de juny de 2019. Es reprodueix amb el permís de l’autor: © Carne Ross